La proliferación de especies invasoras representa un desafío ambiental a nivel mundial. En Colombia, el departamento del Atlántico enfrenta este reto con un innovador proyecto que no solo busca restaurar sus ecosistemas acuáticos, sino también generar desarrollo económico sostenible. Gracias a la transformación de 7.200 kilos de taruya o buchón de agua (Eichhornia crassipes), la región ha logrado capacitar a más de 250 personas en bioeconomía y ecoturismo, al tiempo que impulsa el primer ecoproyecto turístico del Caribe colombiano.

La iniciativa, liderada por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (C.R.A.) y la Alianza Colombiana de Instituciones Públicas de Educación Superior (Red Summa), ha beneficiado a comunidades de Repelón, Luruaco, Manatí, Malambo y Sabanalarga. A través de 70 talleres teórico-prácticos, los participantes adquirieron habilidades en el aprovechamiento sostenible de la taruya, convirtiéndola en productos artesanales como canastos, bolsos y abanicos.
Un modelo de ecoturismo comunitario
Uno de los mayores logros del proyecto ha sido la implementación de un modelo de ecoturismo en la Cienaga de Mallorquín, donde más de 60 familias han sido capacitadas para ofrecer servicios turísticos sostenibles. En colaboración con el SENA y la Cámara de Comercio de Barranquilla, los participantes han recibido más de 200 horas de formación en atención al cliente, navegación segura y guía ecoturística.
“Este es un proyecto que coloca a Atlántico en el mapa del ecoturismo global, con un enfoque moderno, sostenible y tecnológico. Queremos atraer turistas nacionales e internacionales que busquen experiencias únicas en contacto con la naturaleza”, destacó Jesús León Insignares, director de la C.R.A.
Los recorridos, a bordo de embarcaciones artesanales llamadas Las Curramberas, ya están en operación. Con una duración de aproximadamente una hora, inician en el muelle del sector La Playita (Aulas Ambientales) e incluyen una charla sobre seguridad y sensibilización ambiental. El costo del servicio es de $50.000 por persona, más $3.000 de seguro, y opera de miércoles a domingo y lunes festivos, entre las 9:00 a.m. y las 4:00 p.m. bajo la regulación de la Dimar.
Impacto ambiental y social
El proyecto no solo ha generado nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales, sino que también ha contribuido significativamente a la restauración de los ecosistemas acuáticos. La extracción de la taruya ha mejorado la calidad del agua, facilitado el flujo hídrico y reducido la eutrofización, beneficiando a más de 150 mil personas que dependen de estos cuerpos de agua.
“Con este proyecto, le estamos ofreciendo a los pescadores y sus familias nuevas alternativas económicas sostenibles. Queremos diversificar las oportunidades laborales y fomentar una relación más armoniosa con el ecosistema”, agregó un vocero de la Red Summa.
Este ecoproyecto se perfila como un modelo replicable en otras regiones del país, demostrando que es posible convertir una crisis ambiental en una oportunidad de crecimiento y desarrollo sostenible. La C.R.A. y Red Summa continúan comprometidas con la expansión de esta iniciativa, consolidando a Atlántico como un referente de innovación ambiental y social en Colombia.
















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