El 2025 dejó un balance económico positivo para miles de familias en Antioquia que han encontrado en el turismo de estadías cortas, a través de la plataforma Airbnb, una herramienta vital para generar ingresos complementarios. Según el reporte anual de la compañía, los anfitriones en todo el departamento generaron ingresos superiores a los $552 mil millones de pesos, consolidando un crecimiento del 15% en comparación con el año anterior.
Medellín, el motor de la actividad
La capital antioqueña sigue siendo el epicentro de esta dinámica. Solo en Medellín, los anfitriones superaron los $435 mil millones de pesos en ingresos durante 2025. Más allá de las cifras, este modelo de alojamiento ha demostrado ser un dinamizador de las economías de barrio: al hospedarse en zonas residenciales, los viajeros consumen diariamente en tiendas, restaurantes, servicios de transporte y pequeños emprendimientos locales que, de otra forma, no estarían conectados con el flujo turístico.
«La actividad de compartir espacios puede representar una fuente complementaria de ingresos para las familias. Cuando una persona recibe viajeros en su espacio, el impacto económico suele extenderse más allá de la vivienda, impulsando a todo el ecosistema económico local», afirmó Fiamma Zarife, Gerente General de Airbnb para Sudamérica.
El turismo que llega a nuevas zonas
Uno de los resultados más destacados del balance es la descentralización del turismo. Municipios que históricamente no figuraban en los circuitos de alojamiento masivo hoy registran una actividad económica constante. Destinos como El Peñol, Guatapé, Jardín, Rionegro, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia, además de municipios del Valle de Aburrá como Envigado, Sabaneta e Itagüí, se han consolidado como nuevos polos de atracción.
Este modelo permite que el gasto de los turistas se distribuya de manera amplia:
- 85% del impacto económico: Representado por gastos directos de los viajeros en comercios locales (gastronomía, artesanías, tours y transporte).
- 15% del impacto: Representado por los ingresos directos obtenidos por los anfitriones locales.
Efecto multiplicador en la economía regional
A nivel nacional, el modelo de estadías cortas ha demostrado ser una fuerza económica de gran escala. Solo en 2024, el impacto económico estimado en todo el territorio colombiano superó los $10.6 billones de pesos, de los cuales más de $9 billones fueron inyectados directamente por los viajeros en la compra de productos y servicios de comercios locales.
Detrás de cada reserva, hay una red de emprendedores, cocineros y transportadores que encuentran en el visitante una fuente de ingresos estable. Este efecto multiplicador no solo mejora la calidad de vida de las familias anfitrionas, sino que fortalece la resiliencia económica de comunidades completas, permitiendo que la riqueza generada por el turismo permee a sectores de la sociedad que anteriormente estaban fuera del radar de la industria tradicional.














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