La situación de seguridad en Norte de Santander se encuentra en un punto crítico debido a las amenazas de atentados terroristas en cuatro de sus municipios. Durante el reciente fin de semana festivo, las actividades culturales y sociales en la zona fueron severamente afectadas.
En el municipio de El Carmen, el asesinato de un patrullero de la policía y un civil derivó en el decreto de un toque de queda, tras la interrupción de las festividades patronales para resguardar la integridad de sus habitantes hasta el 21 de julio.
Por otro lado, en Ocaña, la suspensión de vuelos por parte de una aerolínea ha dejado aislados a sus residentes, impidiendo conexiones aéreas clave hacia Cúcuta y Medellín. Esta medida se tomó ante el riesgo de posibles ataques al aeropuerto local.
El municipio de Tibú también fue escenario de gran inquietud al vivir combates entre grupos armados en sus zonas rurales. Los enfrentamientos en el corregimiento Campo Dos generaron confinamiento en toda su población, cancelando así eventos culturales programados.
Restricciones afectan la movilidad
Finalmente, en el sur del departamento, la aparición de un cilindro con logos del ELN en la vía La Lejía ha impuesto restricciones severas al tránsito en la región. Las fuerzas de seguridad continúan en alerta máxima para afrontar la delicada situación.
En resumen, los municipios afectados enfrentan una escalada de violencia que ha impuesto restricciones considerables a la vida cotidiana de sus habitantes, reflejando una tensa calma en toda la región.
Combates entre ELN y disidencias de las FARC en Tibú dejan varias bajas
En el municipio de Tibú, Norte de Santander, se han intensificado los enfrentamientos armados entre las disidencias del Frente 33 de las FARC y el ELN, generando gran preocupación entre sus habitantes. Desde el pasado 18 de julio, en los corregimientos de Tres Bocas y Campo Dos, se han reportado varios días de combates constantes. Estos enfrentamientos han obligado al confinamiento de los habitantes, especialmente en el área urbana de Campo Dos, donde las actividades diarias, como el transporte público y el comercio, se han visto gravemente afectadas.
Informes de la comunidad han confirmado que al menos cuatro guerrilleros murieron en estos disturbios, todos pertenecientes al ELN. Además, se tiene registro de varios heridos, aunque las cifras exactas no han sido establecidas. Las autoridades aún no han brindado un pronunciamiento oficial, pero el clima de tensión en la región continúa creciendo.
A lo largo de los enfrentamientos, varias viviendas han sido impactadas, realzando el riesgo que enfrentan los habitantes locales. La recolección de los cuerpos de los fallecidos es una operación compleja debido a la inseguridad en la zona, y se espera que las empresas funerarias de la región intervengan en el proceso. Los residentes se mantienen en estado de alerta y esperan una intervención que pueda restablecer la calma en la región.
















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