Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes) continúan siendo el pilar del desarrollo económico en Colombia. Representan el 99,5 % del tejido empresarial y contribuyen con cerca del 40 % del Producto Interno Bruto (PIB), según cifras del centro de estudios económicos ANIF. Esta relevancia se enmarca en la conmemoración del Día Mundial de las MiPymes, promovido por la Asamblea de las Naciones Unidas para resaltar su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
A nivel global, las MiPymes generan entre el 60 % y el 90 % del PIB, y son responsables de más del 70 % del empleo formal en muchos países. En Colombia, su impacto es especialmente significativo en regiones con alta vulnerabilidad económica, actuando como motor de cohesión social, según José Manuel Muñoz Puigcerver, profesor de Economía Internacional de la Universidad Nebrija.
El rostro del emprendimiento colombiano
Colombia se destaca por su espíritu emprendedor, como lo señala el más reciente informe del Monitor Global de Emprendimiento (GEM), que reporta una Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) del 24,3 %, por encima del promedio regional. Este dinamismo convierte al país en un escenario fértil para el desarrollo de nuevas ideas y negocios.
Sin embargo, el panorama no es del todo alentador. Las MiPymes enfrentan serias dificultades para acceder a financiación formal, especialmente en América Latina, donde los sistemas bancarios presentan distorsiones que favorecen a las grandes corporaciones. A esto se suman desafíos relacionados con la digitalización, el acceso a talento cualificado y la necesidad de incrementar la productividad.
Innovación, sostenibilidad y adaptación
Muñoz Puigcerver destaca que estas empresas son un canal de innovación y una vía estratégica para promover la sostenibilidad local. “Deben anticiparse a un mercado en constante cambio, donde el consumidor demanda cada vez más productos sostenibles y con impacto social positivo”, afirma.
Frente a estos retos, la educación y el acompañamiento académico cobran especial importancia. La Universidad Nebrija, por ejemplo, fomenta el emprendimiento desde sus planes de estudio, mediante asignaturas específicas, concursos y alianzas con empresas, con el fin de formar jóvenes emprendedores preparados para responder a los desafíos del mercado actual.
Un llamado a apoyar a las MiPymes
La Organización de Naciones Unidas ha advertido que, para 2030, el mundo necesitará crear al menos 600 millones de empleos para absorber el crecimiento de la población económicamente activa. En este contexto, el fortalecimiento de las MiPymes es una prioridad global, no solo por su capacidad de generación de empleo, sino por su rol como agentes de transformación social.
Desde la academia, los gobiernos y el sector privado, se hace necesario continuar generando políticas públicas que promuevan su financiación, formalización, acceso a mercados y digitalización. Así, las MiPymes seguirán siendo protagonistas de una economía más inclusiva, resiliente y sostenible.
















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