En medio de la desinformación que circula sobre la leche y los lácteos, expertos en nutrición destacan la importancia de este alimento como fuente de proteínas, calcio y vitaminas esenciales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda consumir entre dos y tres porciones de lácteos al día, especialmente en la infancia y adolescencia, etapas clave para el crecimiento.
Carolina Alarcón, Gerente de Asuntos Regulatorios y Nutrición de Alquería, señaló que “los lácteos aportan nutrientes fundamentales que no siempre pueden ser reemplazados por otras bebidas. Es necesario basarnos en la ciencia para desmentir mitos y reforzar su papel en la salud”.
Los mitos más comunes sobre la leche
Uno de los principales cuestionamientos es si la leche causa obesidad. Sin embargo, estudios recientes muestran que, lejos de aumentar el peso corporal, los lácteos ayudan a mantener un desarrollo más saludable en niños y adolescentes.
Otro mito común es que las bebidas vegetales son una mejor alternativa. Si bien son necesarias en algunos casos específicos, carecen del mismo valor nutricional, con menor aporte de proteínas, vitaminas y minerales.
También se ha señalado que la leche podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares. No obstante, investigaciones demuestran que, por el contrario, su consumo regular puede reducir la probabilidad de desarrollar estas condiciones.
Finalmente, respecto a la idea de que los adultos no deberían consumir leche, la ciencia confirma que millones de personas han desarrollado tolerancia a la lactosa gracias a la evolución, y que existen opciones sin lactosa para quienes presentan dificultad digestiva.
Un alimento clave para la salud
La leche contiene proteínas de alta calidad, calcio de fácil absorción, fósforo, magnesio, zinc y vitaminas A, D y del complejo B. Estos nutrientes favorecen el desarrollo óseo, fortalecen el sistema inmune y apoyan el buen funcionamiento metabólico.
“Es fundamental acudir a fuentes confiables y científicas para informarnos, evitando caer en creencias erróneas que pueden afectar nuestra nutrición y la de nuestras familias”, concluyó Alarcón.
















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