La cúrcuma, reconocida desde hace miles de años en la medicina tradicional asiática, ha ganado protagonismo en la ciencia moderna gracias a la curcumina, su compuesto activo, que actúa en distintos sistemas del cuerpo.
Estudios internacionales han confirmado su capacidad para mejorar indicadores como el control del azúcar en sangre, el colesterol bueno y la inflamación, convirtiéndola en un aliado clave para prevenir enfermedades crónicas.
La especialista Carolina Chevallier, Gerente Senior de Asuntos Científicos de Herbalife para Centro y Sudamérica, explica que “el potencial de la cúrcuma radica en su acción antioxidante y antiinflamatoria, con beneficios que van desde la protección celular hasta el apoyo en procesos cardiovasculares y neurológicos”.
Suplementos y usos recomendados
Aunque se puede usar como condimento en polvo, la curcumina tiene baja biodisponibilidad, por lo que los suplementos con fórmulas avanzadas son la opción más efectiva. Estos suelen combinarse con ingredientes como la piperina para mejorar la absorción.
Los expertos recomiendan verificar la concentración de curcuminoides, la calidad del fabricante y la certificación de seguridad antes de elegir un suplemento.
Más allá de la cocina
El consumo regular de cúrcuma no solo se limita a su uso en preparaciones culinarias, también se investiga en el tratamiento complementario de enfermedades como la osteoartritis y trastornos neurodegenerativos.
Con un enfoque en la prevención y el bienestar, esta planta milenaria se reafirma como un recurso natural que, usado de manera responsable, puede contribuir al cuidado integral de la salud.
















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