En un contexto donde la educación universitaria aún es un privilegio para muchos jóvenes, los programas técnicos y tecnológicos se posicionan como una opción viable, rápida y eficaz para acceder al empleo formal o incluso emprender. En 2024, más de 920.000 estudiantes optaron por este tipo de formación, cifra que continúa en ascenso según datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior.
Una institución que se destaca en esta apuesta es la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), que a través de su facultad UNAB Tec ha formado a más de 20.951 estudiantes en las últimas dos décadas. Su modelo educativo combina flexibilidad, pertinencia y oportunidades reales de inserción laboral, logrando que el 60 % de sus egresados accedan al mercado laboral poco después de graduarse.

Programas hechos para transformar vidas
La oferta de la UNAB abarca áreas de alta demanda como Gastronomía, Desarrollo de Software, Regencia de Farmacia, Seguridad en el Trabajo e Investigación Criminal, entre otras. Los programas están disponibles en modalidad presencial y virtual, permitiendo que jóvenes de los 32 departamentos accedan a educación de calidad sin importar su ubicación.
“La educación técnica y tecnológica puede transformar vidas. Apostamos por una formación conectada con el mercado y accesible para todos”, explica Sandra Sanguino Galvis, decana de UNAB Tec.
Más allá del aula: acceso y financiamiento
Conscientes de las barreras financieras, la universidad ha diseñado esquemas innovadores de financiación: créditos sin intereses, pagos sin codeudor y la opción de pago diferido hasta después de graduarse. Estas soluciones han sido fundamentales para promover la permanencia estudiantil y la inclusión.
Además, UNAB lidera rutas de formación especializadas como la Especialización Tecnológica en Farmacovigilancia y Tecnovigilancia, una propuesta que amplía las posibilidades de crecimiento profesional.
















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