En un escenario global donde el turismo sostenible gana una relevancia sin precedentes, las cadenas hoteleras asumen el reto de ir más allá de la reducción de su impacto ambiental inmediato. La apuesta actual se orienta a transformar la experiencia del viaje en una oportunidad tangible para proteger la biodiversidad y generar conciencia colectiva sobre los ecosistemas más vulnerables.
Bajo esta perspectiva, Hoteles Decameron ha venido fortaleciendo diferentes iniciativas de preservación en los destinos donde opera. La compañía concibe la actividad turística como una herramienta de transformación social y ambiental cuando se involucra de forma activa a los huéspedes, colaboradores y comunidades locales en la custodia de la naturaleza.
Uno de los proyectos más representativos de esta estrategia es “Voces y Ecos de la Fauna”, desarrollado por Decameron Salinitas en El Salvador. Se trata de una iniciativa enfocada en la educación ambiental que busca sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger la fauna silvestre a través de experiencias de carácter participativo y pedagógico. El programa fue reconocido recientemente como uno de los ganadores del Concurso de Biodiversidad de Decameron en la categoría de educación y sensibilización ambiental, tras promover talleres prácticos, dinámicas interactivas y jornadas formativas dirigidas a adultos, niños y entornos comunitarios.
Impacto de la estrategia regional de sostenibilidad
Esta iniciativa en Centroamérica forma parte de una política corporativa mucho más amplia que cubre las operaciones de la cadena en todo el continente. Durante el Concurso de Biodiversidad de Decameron, se registró la participación de 19 complejos hoteleros distribuidos en seis países. Los esfuerzos articulados permitieron beneficiar directamente a más de 2.250 especies mediante acciones concretas de conservación, limpieza profunda de entornos naturales y programas de voluntariado corporativo. En total, la organización reportó más de 4.750 horas invertidas en formación técnica y 5.600 horas de voluntariado enfocadas de manera exclusiva en sostenibilidad.
De acuerdo con las directivas de la empresa, los indicadores demuestran que el cuidado ambiental ha dejado de ser un componente aislado de la gestión hotelera para integrarse al núcleo de la experiencia de viaje. En la actualidad, el turista busca comprender el valor biológico del destino y sumarse a prácticas responsables durante su estancia.
Propósito transformador y acreditación internacional
La vinculación del cliente con el territorio busca generar una memoria de cuidado que permanezca a largo plazo, transformando al viajero habitual en un embajador ambiental.
“Creemos que el turismo tiene el potencial de generar un impacto positivo real en los territorios donde operamos. Cuando logramos que una persona conozca las especies que habitan un ecosistema, entienda los riesgos que enfrentan y participe activamente en su cuidado, el viaje adquiere un propósito mucho más transformador”. — Ana Lucia Giraldo, Directora de Sostenibilidad de Decameron.
Para respaldar técnicamente estas acciones, la compañía sometió sus operaciones a rigurosas auditorías internacionales. Como resultado, Decameron certificó el 100% de sus hoteles con el sello internacional Ecostars, una acreditación oficialmente reconocida por el Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC). Esta distinción evalúa de manera estricta el desempeño ecológico de cada propiedad, validando que los complejos cumplan con los más altos estándares globales de responsabilidad ambiental.
Estas políticas corporativas responden a una tendencia irreversible del mercado, en la que los usuarios son cada vez más conscientes de las implicaciones ambientales de sus decisiones de consumo y premian con su fidelidad a las marcas que demuestran un compromiso real con la naturaleza.
















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