En un panorama de salud pública que genera creciente preocupación, las autoridades sanitarias del país revelan cifras alarmantes: cada día, 57 colombianos son diagnosticados con tuberculosis y cuatro pierden la vida a causa de esta enfermedad. A pesar de ser una infección prevenible, tratable y curable, el sistema de salud enfrenta un incremento sostenido de casos, con 20.832 registros en 2024, lo que representa un crecimiento anual cercano al 4,5%.
El impacto de la enfermedad se extiende por todo el territorio, afectando al 74% de los municipios del país. Las ciudades con mayor concentración de pacientes incluyen a Cali, Bogotá, Barranquilla, Medellín y Bucaramanga. Especialmente crítica es la situación en Antioquia, departamento que reportó 5.448 casos en el último año, de los cuales el 64% se localizaron en Medellín.
El desafío del diagnóstico oportuno
Uno de los mayores obstáculos es que la tuberculosis no siempre se detecta a tiempo. Según la doctora Ana Isabel Dávila, coordinadora de Control de Infecciones del Hospital San Vicente Fundación Medellín, muchos diagnósticos surgen de manera incidental.
«Muchos de los diagnósticos se hacen en personas que ingresan por otras causas, como accidentes de tránsito. Durante su hospitalización, a partir de estudios clínicos e imágenes, surge la sospecha y confirmamos la infección», explica la especialista. Aproximadamente el 70% de los casos corresponden a la forma pulmonar, la más contagiosa, que se transmite por el aire cuando una persona enferma tose o estornuda.
Más allá de los pulmones y el riesgo de la resistencia
Aunque es la forma más conocida, entre el 15% y el 20% de los casos son extrapulmonares, afectando ganglios, sistema nervioso, huesos, riñones e incluso la piel. A esto se suma la amenaza de la tuberculosis multirresistente, una variante donde la bacteria no responde a los fármacos convencionales. Mientras un tratamiento normal dura seis meses, los casos resistentes pueden requerir hasta 24 meses de terapia, con mayores efectos secundarios y costos elevados para el sistema.
Factores sociales como el hacinamiento, la malnutrición y la pobreza, junto a condiciones médicas como el VIH o la diabetes, facilitan la propagación de esta milenaria enfermedad.
Un llamado a la prevención: la tuberculosis tiene cura
Los expertos enfatizan que la clave está en no subestimar los síntomas. El Hospital San Vicente Fundación Medellín cuenta con equipos multidisciplinarios y protocolos estrictos de aislamiento para frenar el contagio.
Síntomas de alerta para consultar al médico:
- Tos persistente por más de dos semanas.
- Sudoración nocturna.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
“El mensaje más importante es que la tuberculosis tiene cura si se detecta a tiempo y el paciente cumple todo el tratamiento”, concluye Dávila. La articulación entre hospitales, EPS y secretarías de salud es fundamental para garantizar que ningún paciente abandone su medicación antes de tiempo, asegurando así su recuperación total y la protección de la comunidad.
















Discussion about this post