10 días después del aguacero que provocó la avalancha de piedra, barro y escombros que acabó de destruir la ya destrozada vía principal del Conjunto Residencial Los Estoraques en Cúcuta, la carretera continúa con su trampa mortal a flor de piel.
A pesar del llamado de auxilio de sus habitantes de este sector occidental de nuestra capital, la Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía de Cúcuta no se ha presentado a reparar el peligroso daño. «Los tubos que llevan la energía del alumbrado público siguen al aire libre y son una amenaza para los niños y para cualquier persona que pase por aquí», afirmó Andrés Álvarez, residente de Los Estoraques.
La peligrosa situación obligo a los vecinos del conjunto residencial a cerrar la calle para evitar una tragedia.
















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