Para la mayoría de los colombianos, el carro o la moto representa mucho más que un medio de transporte: refleja años de esfuerzo, es una herramienta de trabajo y constituye uno de los principales activos del hogar. Sin embargo, su protección continúa siendo limitada: solo el 12,2 % de los vehículos en el país cuenta con un seguro voluntario, según datos de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), dejando a los propietarios expuestos a enfrentar en solitario los costos derivados de accidentes, hurtos o daños a terceros.
Una de las confusiones más frecuentes entre los conductores es asumir que contar con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) equivale a tener asegurado el vehículo. Al respecto, cabe destacar que el SOAT es un mecanismo de protección social diseñado exclusivamente para cubrir la atención médica, gastos quirúrgicos, farmacéuticos e indemnizaciones por incapacidad o muerte derivados de un accidente de tránsito para las personas involucradas, tanto ocupantes como peatones.
En contraste, el seguro voluntario para autos y motos está orientado a salvaguardar el patrimonio del propietario, cubriendo daños materiales al propio vehículo, hurto total o parcial, y las afectaciones patrimoniales a terceros. Además, incluye un amplio portafolio de asistencias mecánicas, viales y de grúa, según las condiciones estipuladas en cada póliza.
La importancia de combinar ambas coberturas
Frente a esta realidad, Freddy Parada, Gerente de Servicios Financieros de Compensar, señala que ver ambas opciones como alternativas excluyentes representa un riesgo financiero considerable para las familias.
«Considerar el SOAT y el seguro para autos y motos como alternativas independientes es un error que puede tener consecuencias económicas importantes para las familias. En las vías colombianas, un siniestro grave, especialmente si involucra daños a terceros, puede comprometer el patrimonio y el ahorro construido durante años. Por eso, más que elegir entre uno u otro, es fundamental entender que adquirir los dos es indispensable y se convierte en una estrategia de protección financiera frente a los riesgos del camino», afirmó Parada.
Aspectos clave al elegir un seguro voluntario
Al momento de contratar una póliza de cobertura amplia o todo riesgo, los expertos recomiendan no basar la decisión únicamente en el precio, evaluando detalladamente los siguientes factores:
- El valor del deducible: Corresponde a la suma de dinero que el asegurado debe asumir de su bolsillo en caso de un siniestro, la cual puede fijarse en un valor constante o como un porcentaje de la pérdida.
- Límite de Responsabilidad Civil Extracontractual (RCE): Es la cobertura que responde por los daños materiales o lesiones ocasionadas a terceros. Se aconseja revisar cuidadosamente el monto asegurado en lugar de priorizar el costo mínimo.
- Servicios de asistencia: Las coberturas de grúa, número de servicios de conductor elegido, carro taller o vehículo de reemplazo varían según la compañía y son determinantes ante una emergencia.
- Respaldo y agilidad de la aseguradora: Contar con canales digitales eficientes para el reporte de siniestros simplifica el proceso, especialmente tras accidentes menores.
- Valor asegurado del vehículo: Debe corresponder al valor comercial del automotor, utilizando como referencia las guías oficiales de Fasecolda para evitar el sobreaseguramiento o la infraseguro.
Asimismo, es fundamental conocer los protocolos de actuación ante un siniestro: reportar el incidente de inmediato a la aseguradora, seguir sus instrucciones y mantener al día la documentación obligatoria (licencia, SOAT y revisión técnico-mecánica). Conducir bajo los efectos del alcohol o sustancias psicoactivas, o realizar reparaciones particulares sin autorización previa, puede invalidar la cobertura e impedir la indemnización.
«El seguro para autos y motos no debe verse como un documento que se compra y se guarda hasta la renovación anual. Para que realmente funcione como respaldo, el asegurado debe revisar periódicamente si las condiciones de la póliza siguen respondiendo a su realidad y a las características del vehículo», concluyó el especialista.
Entender el alcance de cada mecanismo de protección permite afrontar con mayor tranquilidad los imprevistos viales y proteger adecuadamente el patrimonio familiar frente a las exigencias de la movilidad contemporánea.















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