Las enfermedades de la córnea se consolidan hoy como una de las principales causas de ceguera evitable en el mundo. Aunque la pérdida de visión suele asociarse erróneamente solo a las cataratas, las alteraciones en la transparencia y curvatura de la córnea —el lente de mayor aumento del ojo— pueden deformar las imágenes y provocar una visión borrosa que solo un trasplante puede corregir.
En Colombia, instituciones como Visionía Cali, la clínica oftalmológica de Colsanitas, se han convertido en referentes nacionales para el diagnóstico y cirugía de alta complejidad en esta área. Según el doctor Diego Alberto Marín Sánchez, oftalmólogo de dicha institución, el éxito de estas intervenciones permite que los pacientes recuperen no solo la vista, sino su autonomía.
¿Cuándo es necesario un trasplante?
La córnea debe mantenerse transparente y con una curvatura precisa para funcionar correctamente. Cuando estas condiciones se alteran por fallas en las células endoteliales (que causan exceso de agua en el tejido) o por opacidades progresivas que no mejoran con gafas ni medicamentos, la cirugía se vuelve la única alternativa.
“En los trasplantes endoteliales, estudios de largo plazo muestran que más del 90% de los pacientes mantienen buena visión incluso diez años después de la cirugía”, afirma el doctor Marín. Actualmente, las técnicas han evolucionado hacia trasplantes lamelares, donde se reemplazan únicamente las capas dañadas, conservando el tejido sano del paciente.
El desafío de la recuperación y la prevención
Aunque el procedimiento quirúrgico suele durar menos de una hora, la recuperación exige una disciplina estricta que puede extenderse hasta seis meses. Durante las primeras 48 horas, el paciente debe permanecer en posiciones específicas para asegurar la fijación del injerto y evitar esfuerzos físicos o exposición a luces intensas.
Sin embargo, el especialista advierte que la prevención es vital. En la era digital, el aumento del tiempo frente a pantallas y el uso constante de aire acondicionado han disparado los casos de ojo seco incluso en jóvenes. Marín recomienda pausas visuales activas e hidratación ocular para proteger la salud de la córnea antes de llegar a instancias críticas.
La donación: el eslabón pendiente
A pesar de los avances tecnológicos en clínicas como Visionía Cali, el sistema enfrenta un cuello de botella: la disponibilidad de tejidos. Según el Instituto Nacional de Salud, la demanda de córneas sigue superando la oferta de donantes. Solo en Bogotá, a mediados de 2024, casi un centenar de personas permanecían en lista de espera aguardando una oportunidad para volver a ver.
Fortalecer la cultura de la donación y garantizar el acceso a bancos de ojos certificados son acciones clave para reducir la ceguera evitable. El trasplante de córnea no es solo una cirugía; es, para miles de personas, la posibilidad de alcanzar una visión cercana al 20-20 y reintegrarse plenamente a la vida social y laboral.
















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