El regreso a la rutina tras las festividades marca un periodo crítico para la salud digestiva en Colombia. Según datos de los sistemas de vigilancia en salud, las consultas por enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) y enfermedad diarreica aguda (EDA) suelen incrementarse entre un 15% y un 30% durante los primeros meses del año.
La doctora Carmen Hernández, directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS (Zentria), señala que la mayoría de estas urgencias se deben a intoxicaciones por alimentos mal conservados y gastroenteritis bacterianas o virales. «Pequeñas decisiones, como refrigerar a tiempo y cocinar bien los alimentos, marcan la diferencia entre la tranquilidad y una visita a urgencias», enfatiza la experta.
Factores de riesgo y poblaciones vulnerables
El riesgo de complicaciones es significativamente mayor en niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres gestantes y personas con enfermedades crónicas o inmunosupresión. Los errores más comunes que elevan estas probabilidades incluyen:
- Manejo térmico inadecuado: Descongelar carnes a temperatura ambiente o recalentar varias veces grandes cantidades de comida.
- Contaminación cruzada: Mezclar alimentos crudos con cocidos.
- Exposición prolongada: Dejar platos servidos por más de dos horas en climas cálidos.
Platos tradicionales como la lechona, tamales, ensaladas con mayonesa y postres con lácteos concentran gran parte de los casos cuando se rompe la cadena de frío o no se cocinan adecuadamente.
El impacto de los excesos
A la mala manipulación se suma el consumo elevado de alcohol y alimentos ricos en grasas, azúcares y sodio. Durante diciembre, más del 70% de los adultos supera la ingesta recomendada de azúcares, lo que puede derivar en cuadros de gastritis aguda, pancreatitis o descompensaciones de hipertensión y diabetes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda que hasta el 70% de estas intoxicaciones son prevenibles con medidas básicas de higiene y refrigeración. Para retomar la rutina con bienestar, se recomienda evitar ayunos prolongados, priorizar proteínas magras y vegetales, y mantener una hidratación adecuada.
















Discussion about this post