La convivencia entre humanos y animales es un pilar fundamental de la vida cotidiana, desde los hogares hasta los sistemas de producción de alimentos y los ecosistemas compartidos. Sin embargo, esta estrecha relación exige una gestión rigurosa de los riesgos sanitarios. Con motivo del Día Mundial de las Zoonosis, expertos en salud pública y medicina veterinaria han hecho un llamado a fortalecer la prevención, recordando que una gran parte de las enfermedades que afectan a las personas pueden ser evitadas mediante prácticas de cuidado oportunas.
Un reto de salud global
Las enfermedades zoonóticas —aquellas que se transmiten entre animales y seres humanos— representan una amenaza constante. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los 1.415 agentes infecciosos conocidos en humanos, el 61,6 % tiene un origen animal. Estos patógenos, que incluyen virus, bacterias, parásitos y hongos, pueden propagarse mediante el contacto directo, el consumo de agua o alimentos contaminados, o a través de vectores como garrapatas y mosquitos.
La prevención no solo protege la integridad física de las personas, sino que es clave para la estabilidad de las comunidades y los sistemas alimentarios.
«La prevención de las zoonosis tiene un impacto directo en la salud pública. Actuar a tiempo a través de prácticas como la desparasitación mensual nos ayuda a proteger a las familias, a los animales de compañía y de producción, contribuye a la estabilidad de los sistemas alimentarios y reduce posibles interrupciones en las comunidades», señaló Víctor Molina, Technical Advisor de Boehringer Ingelheim Colombia.
La realidad en cifras: el caso de Bogotá
Colombia enfrenta desafíos particulares en la vigilancia de estas enfermedades. En Bogotá, por ejemplo, los reportes entre 2021 y 2025 registraron 1.340 casos de enfermedades zoonóticas en animales. Según las notificaciones, el 93,8 % de estos registros se concentraron en caninos, mientras que la leptospirosis y la brucelosis lideraron las incidencias con un 46,1 % y 36,3 %, respectivamente. Estas cifras refuerzan la necesidad de un monitoreo constante antes de que cualquier alerta escale hacia un problema de salud pública mayor.
Estrategias clave para la prevención
La responsabilidad de frenar las zoonosis es compartida entre tutores de mascotas, médicos veterinarios, productores y autoridades sanitarias. Los expertos subrayan que las siguientes medidas son indispensables para garantizar un entorno seguro:
- Calendario al día: Cumplir estrictamente con los esquemas de vacunación preventiva tanto en animales de compañía como de producción.
- Control veterinario: Mantener visitas periódicas al profesional de la salud animal para la desparasitación interna y externa, adaptada al estilo de vida del animal.
- Higiene y bioseguridad: Implementar protocolos de limpieza en los entornos compartidos con los animales y asegurar la correcta manipulación de alimentos.
- Vigilancia temprana: Ante cualquier cambio repentino en la salud o comportamiento del animal, es vital consultar a un veterinario de inmediato.
Los médicos veterinarios actúan como la primera línea de defensa, no solo tratando enfermedades cuando aparecen, sino guiando a los tutores en la detección de señales de alerta. La tenencia responsable, sumada a la vigilancia rutinaria y la notificación temprana de anomalías, son acciones determinantes para proteger la salud de las personas, los animales y las comunidades que compartimos el mismo entorno.
















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