En un escenario global profundamente transformado por la aceleración tecnológica, la urgencia de la sostenibilidad y la reconfiguración de los modelos industriales, el diseño de producto se ha posicionado como una disciplina estratégica fundamental. En América Latina —y de forma muy marcada en países como Colombia, México y Chile— la demanda de talento altamente especializado en industrias creativas va en aumento, convirtiendo a este perfil en un motor esencial para la competitividad empresarial.
Al cumplirse una década de su creación, el Grado en Diseño de Producto de UDIT se consolida como un referente académico con sólida proyección internacional. Su modelo educativo se enfoca en formar profesionales provistos de una visión crítica, orientada al impacto social y con un pie firmemente puesto en la realidad del mercado global.
Cerrar la brecha del talento e investigar con usuarios reales
El origen de este programa académico respondió a una necesidad estructural muy clara dentro del entorno universitario y empresarial.
“Existía un vacío en la universidad a la hora de formar profesionales en esta área, lo que obligaba a importar talento”, explica Javier Sanz Cortés, Director del Departamento de Diseño de Producto y UX de UDIT. A esta realidad se sumó el creciente interés de estudiantes latinoamericanos por migrar hacia una formación de vanguardia alineada con las exigencias globales.
El pilar metodológico del grado se sustenta en el enfoque del “aprender haciendo” (learning by doing), un ecosistema donde la investigación de campo, el análisis y la experimentación directa con usuarios reales desplazan a la teoría tradicional.
“En UDIT, investigar, testar y validar con clientes es básico para entender si una idea funciona. Necesitamos diseñadores con criterio, pero también con una visión estratégica y realista de sus productos”, enfatiza Sanz.
Alianzas globales: Desde Christian Dior hasta la exploración espacial
Este modelo de inmersión práctica se traduce en proyectos reales desarrollados codo a codo con corporaciones multinacionales. A lo largo de estos diez años, la universidad ha impulsado retos de diseño junto a firmas de la talla de Hyatt, Haier, Parfums Christian Dior, Carrefour, Iberia, Adidas, Pilma o Wallbox.
Los resultados de estas colaboraciones han trascendido las aulas para convertirse en casos de éxito comercial y de innovación:
- Consumo masivo: La Barbacoa Raclette Family, diseñada en conjunto con Carrefour, fue premiada a nivel europeo y lanzada con éxito al mercado.
- Lujo y hospitalidad: Desarrollo de nuevos empaques (packaging) sostenibles para la cadena de hoteles Hyatt Regency y propuestas de diseño consciente junto a Parfums Christian Dior.
- Movilidad y tecnología avanzada: Proyectos de alta complejidad técnica que incluyen el diseño interior de un aerotaxi autónomo en alianza con Umiles.
- Futuro aeroespacial: Soluciones de habitabilidad y diseño vinculadas a la exploración espacial desarrolladas junto a Astroland.
Más ética que estética: La función social del diseño
La evolución del programa de UDIT es el reflejo de un cambio de paradigma en la disciplina. El diseño de producto contemporáneo ya no se limita a la cosmética del objeto; hoy en día conceptos como el ecodiseño, la economía circular y la digitalización son obligatorios. De hecho, según el informe internacional State of Design & Make 2025 de Autodesk, más del 50% de las organizaciones globales están apalancando sus mejoras de productividad directamente a través de la innovación en el diseño de sus productos.
Esta evolución se evidencia en los proyectos de grado de los estudiantes, enfocados en resolver necesidades humanas reales: desde sistemas de higiene optimizados para baños de aviones comerciales, pasando por productos manufacturados enteramente con materiales reciclados, hasta dispositivos adaptados para personas con discapacidad visual.
“En la medida en que el diseño de producto mejora la vida de las personas, es evidente que cumple una función social. Y lo hace tanto en los aspectos emocionales como en los más racionales de la vida cotidiana. El diseño debe ser más ético que estético, más estratégico y menos improvisado”, concluye Javier Sanz.
Al arribar a su décimo aniversario, UDIT no solo celebra la graduación de nuevas promociones, sino el haber transformado al diseñador de producto en un puente estratégico indispensable entre la tecnología, el negocio y el bienestar del usuario final.
















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