Con un emotivo homenaje en la terminal internacional de Bogotá, la capitán Maribel Porras cerró una de las trayectorias más significativas en la aviación comercial de América Latina. Su último vuelo, operado el 4 de junio en la ruta París–Bogotá, marcó el final de una carrera de 45 años dedicados a los cielos, el liderazgo y la apertura de caminos para las mujeres en la aviación.
Porras inició su historia en Avianca en 1987 como copiloto, y en 2005 rompió barreras al convertirse en la primera mujer en Latinoamérica en comandar un Boeing 767, una hazaña que la consagró como referente en una industria históricamente dominada por hombres.



Durante sus años de servicio, pilotó múltiples modelos de aeronaves, siendo comandante del Boeing 787 Dreamliner en sus últimos años. Además de su papel en cabina, fue una mentora activa para nuevas generaciones de pilotos, especialmente mujeres, promoviendo una aviación más inclusiva y diversa.
“El legado de Maribel Porras es invaluable. Su disciplina, experiencia y visión inspiraron a toda una generación. En Avianca nos sentimos orgullosos de haber contado con una profesional que hizo historia, y que ahora deja una huella imborrable en la aviación regional”, señaló Juan Esteban Kappaz, vicepresidente de operaciones de vuelo de Avianca.
Tras su último aterrizaje como comandante, Maribel fue recibida en medio de aplausos por su familia, colegas y personal de la aerolínea. Un tributo que selló con emoción la trayectoria de quien no solo voló miles de millas, sino que ayudó a construir un camino para las mujeres en el aire.
Hoy, su historia se convierte en símbolo de perseverancia, talento y liderazgo, inspirando a futuras generaciones que sueñan con pilotar no solo aviones, sino también sus propios destinos.















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