La tradicional marca colombiana Luker lanzó su más reciente campaña “Empezar bonito el día”, una iniciativa que busca rescatar el valor emocional del desayuno como el primer acto de amor diario en los hogares colombianos. Más que una simple estrategia de marketing, la propuesta combina propósito, tecnología e innovación, reafirmando el rol del chocolate como símbolo de unión y cariño familiar.
Inspirada en una investigación de Kantar, Luker identificó que más del 98 % de los colombianos desayuna a diario, pero la mayoría lo hace sin reconocer el valor afectivo de ese momento. “Vimos que el desayuno es mucho más que una rutina: es una oportunidad para conectar, agradecer y compartir. Luker quiere habitar ese instante y llenarlo de significado”, explicó Camila Peña, jefe de marca de Luker.
La campaña incluye una estrategia 360° con presencia digital, activaciones en puntos de venta, marketing de influencia y experiencias sensoriales, principalmente en el occidente del país. Además, se rendirá homenaje a los “preparadores del desayuno”, aquellas personas que cada mañana madrugan para que los demás empiecen el día con una sonrisa.
“Quien prepara un desayuno con amor transforma el día de los demás. Con esta campaña queremos inspirar gratitud y celebrar esos gestos que, aunque parecen pequeños, están llenos de afecto y significado”, comentó Felipe Román, vicepresidente del negocio de alimentos de Luker.
Lukrecio: el nuevo embajador emocional de Luker
Como parte central de la campaña, la marca presentó a Lukrecio, un oso de anteojos colombiano creado mediante inteligencia artificial generativa y animación avanzada. Este personaje simboliza la “dopamina amorosa” que la marca desea transmitir, conectando tradición y modernidad.
“Lukrecio es un guardián de las mañanas que representa la calidez, la ternura y la magia con la que queremos llenar cada desayuno. Es nuestro puente entre la tradición de más de un siglo y el lenguaje emocional de las nuevas generaciones”, explicó Emmerson Yepes, creativo de la campaña.
El personaje ha sido diseñado con una estética que mezcla la esencia andina y los colores emblemáticos de Luker, convirtiéndose en un ícono de la campaña y en un posible símbolo de largo plazo para la marca.
Con esta propuesta, Luker reafirma su liderazgo en el mercado nacional del chocolate, apostando por una comunicación más cercana, emotiva y alineada con los valores familiares y la transformación digital.
“Luker demuestra que la innovación no está solo en los productos, sino en la forma en que una marca se conecta emocionalmente con la gente. Esta campaña es una invitación a agradecer, compartir y empezar bonito el día”, concluyó Natalia Mejía, gerente de categoría de cacao en CasaLuker.
















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