En un momento en que el país intensifica el debate sobre la justicia territorial y el desarrollo rural, la literatura alza la voz para narrar las realidades de la periferia. «Jacherá, historia de una aldea que se negó a olvidar a sus niños», la nueva obra del escritor Teófilo Cuesta Borja, se estrena en las librerías colombianas como una poderosa pieza de ficción que cuestiona el olvido estatal y celebra la dignidad colectiva.

Ambientada en la espesura de la selva antioqueña y a orillas del río Arquia, la novela sigue la vida de Lucho, un niño que crece en una comunidad invisibilizada. A través de sus páginas, Cuesta Borja transforma la educación y la memoria en actos de resistencia, planteando una pregunta vital para la Colombia actual: ¿cómo construye su futuro un pueblo al que se le ha negado un lugar en el mapa?.
La periferia en el centro del debate
Con 216 páginas, Jacherá no se limita a ser un paisaje exótico; es un escenario de transformación social. La obra llega en un contexto donde el país aún enfrenta brechas profundas en acceso a infraestructura y educación en zonas rurales. «A Jacherá le negaron el mapa, pero dibujó su propio destino», reza uno de los pasajes centrales, sintetizando la lucha de las comunidades por la reparación histórica y la presencia institucional.
















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