La salud intestinal ha dejado de ser un asunto exclusivo de la digestión. Estudios recientes confirman que el microbioma intestinal, ese ecosistema de microorganismos que habita nuestros intestinos, incide directamente en la inmunidad, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades crónicas como la hipertensión, la obesidad y la diabetes.
En Colombia, un informe del Monitor Global de Servicios de Salud IPSOS reveló que en 2024 el 84 % de la población reportó molestias digestivas asociadas a desequilibrios del microbioma, especialmente entre los 35 y 44 años.

Probióticos: aliados naturales para la salud digestiva
El Dr. Álvaro Rojas, director médico de Abbott en Latinoamérica, destaca que la ingesta adecuada de probióticos puede fortalecer la flora intestinal, mejorar la absorción de nutrientes y prevenir infecciones.
“El desarrollo de un microbioma saludable es esencial para mantener la salud a lo largo de la vida. Los probióticos ayudan a prevenir la proliferación de bacterias dañinas y fortalecen el sistema inmune”, explica.
El intestino también produce sustancias como la serotonina, fundamental para el equilibrio emocional, por lo que un microbioma balanceado también contribuye a la salud mental.
La infancia: el punto de partida del bienestar intestinal
Desde el nacimiento, los bebés comienzan a desarrollar su microbioma. Este proceso se consolida entre los 15 y 30 meses, y depende del tipo de parto, la lactancia, la introducción de alimentos sólidos y la exposición a medicamentos como los antibióticos.
Si esta colonización bacteriana se ve alterada, puede dar lugar a disbiosis intestinal, lo cual aumenta el riesgo de enfermedades crónicas y trastornos emocionales en la adultez.
“Incluso los cólicos infantiles —que afectan hasta al 40 % de los recién nacidos— pueden ser una señal temprana de un desequilibrio intestinal”, advierte el Dr. Rojas.
Recomendaciones para fortalecer el microbioma
La clave está en el autocuidado, adoptando hábitos que favorezcan una flora intestinal diversa y equilibrada:
- Consumir alimentos ricos en probióticos naturales como yogur, kéfir o chucrut
- Evitar alimentos ultra procesados y azúcares refinados
- Incluir fibra y cereales integrales en la dieta
- Considerar suplementos probióticos bajo orientación médica
- Atender tempranamente síntomas digestivos, especialmente en niños




















































Discussion about this post