En un año determinante para la agenda de desarrollo nacional, la Fundación WWB Colombia presentó el documento “10 recomendaciones estratégicas para la inclusión, la equidad y el desarrollo social del país 2026–2030”. La iniciativa busca cerrar las brechas estructurales que limitan el potencial productivo de las mujeres, especialmente en el ámbito rural, donde la desigualdad de ingresos y de carga de cuidado es más crítica.
Según cifras del DANE, las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado. Esta organización desigual del cuidado es, según la CEPAL, uno de los principales frenos al crecimiento inclusivo en América Latina. En Colombia, la situación se agudiza en el campo: las mujeres rurales trabajan hasta 14 horas diarias, pero solo reciben ingresos por el 39 % de ese tiempo.
Cinco ejes para transformar la economía
La propuesta de la Fundación articula dimensiones estratégicas para liberar el potencial económico femenino y, con ello, dinamizar la competitividad del país:
- Autonomía y formalización: Se propone una formalización gradual que no castigue al micronegocio de subsistencia, agilizar la titulación de tierras para mujeres rurales y vincular estos negocios a redes de compras públicas.
- El cuidado como infraestructura: Implementar centros de cuidado con horarios sincronizados a la jornada laboral y reconocer económicamente el cuidado comunitario en zonas de baja oferta institucional.
- Inclusión financiera y digital: Crear historiales crediticios alternativos que eliminen sesgos algorítmicos y escalar microseguros sociales para proteger el patrimonio de emprendedoras ante riesgos climáticos.
- Seguridad y salud: Fortalecer la infraestructura de salud sexual en zonas dispersas y reducir los costos de medicamentos asociados a la autonomía reproductiva.
- Gobernanza de datos: Asegurar que los sistemas de información incluyan variables de género, etnia y territorio para que el presupuesto nacional responda a las brechas reales.
“Cuando el potencial de las mujeres se frena, el país entero pierde oportunidades de crecimiento. La autonomía económica es una condición estructural para el desarrollo sostenible”, afirmó Daniela Konietzko Calero, presidenta de la Fundación WWB Colombia.
Un imperativo de competitividad
El informe concluye que reducir la brecha de género no es solo un asunto de justicia social, sino de eficiencia económica. Al fortalecer la capacidad productiva de las mujeres, se incrementa la resiliencia de los hogares y se consolida una base tributaria más sólida.
Esta agenda se ofrece como un insumo técnico para el sector público y privado, con el fin de que Colombia avance hacia un modelo de crecimiento más estable, sostenible y competitivo en el periodo 2026-2030.
















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