Halloween, una de las fechas más esperadas por los niños, también representa un riesgo creciente para su salud. El consumo desmedido de dulces y la posible adulteración de algunos productos pueden provocar efectos adversos que van desde la hiperactividad y el insomnio hasta intoxicaciones graves.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), en la semana de Halloween de 2024 se registró un incremento del 30 % en las atenciones pediátricas por intoxicaciones, la mayoría relacionadas con el consumo excesivo o irregular de dulces.
La doctora Olga Melo, toxicóloga clínica del Hospital Infantil Universitario de San José, explicó que la ingesta masiva de azúcar puede causar una alteración en los niveles de glucosa en la sangre.
“El aumento brusco del azúcar genera euforia momentánea, seguida de irritabilidad, cansancio e incluso pérdida de conciencia. También pueden aparecer náuseas, vómito o dolor abdominal”, señaló la especialista.
Además, el exceso de azúcar estimula el sistema nervioso, provocando hiperactividad, ansiedad y dificultad para dormir. Algunos dulces con chocolate oscuro o cafeína potencian estos efectos, generando insomnio o alteraciones del comportamiento.
Otro riesgo son los productos adulterados. En los últimos años, se han detectado dulces con presencia de THC, alcohol, cafeína en exceso y metales pesados como el plomo. Estos pueden causar vómito persistente, diarrea, convulsiones o pérdida de coordinación. Por ello, se recomienda verificar siempre el empaque, las etiquetas y el origen del producto.
El Hospital Infantil Universitario de San José recuerda que la prevención es clave. Los padres deben acompañar a los niños durante la recolección, revisar cuidadosamente cada dulce y evitar aquellos sin etiquetas o de procedencia desconocida. También se sugiere ofrecer una comida nutritiva antes de salir y establecer límites en la cantidad de golosinas consumidas.
Más allá del Halloween, los expertos advierten que el consumo frecuente y descontrolado de dulces puede favorecer la obesidad infantil, las caries, la resistencia a la insulina y el desarrollo temprano de diabetes tipo 2, además de generar una relación poco saludable con la alimentación.
El Hospital invita a las familias a celebrar con responsabilidad, enfocándose en la creatividad y el juego más que en el azúcar.
“Halloween puede ser una experiencia divertida y segura si los adultos acompañan, orientan y supervisan. La salud de los niños debe ser la prioridad”, concluyó la doctora Melo.
















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