La enfermedad cardiovascular (ECV) continúa siendo la principal causa de muerte en el mundo, cobrando más de 19,8 millones de vidas cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Colombia, la situación refleja un desafío crítico: en 2024, el 17,4 % de las muertes estuvieron asociadas a infartos, y de las diez principales causas de fallecimiento en mujeres, cuatro correspondieron a enfermedades cardiovasculares.
A pesar de que durante décadas se ha pensado que las enfermedades cardíacas afectan más a los hombres, la realidad demuestra lo contrario: las mujeres presentan riesgos particulares y síntomas menos evidentes, lo que retrasa el diagnóstico oportuno y aumenta la mortalidad.
Diferencias biológicas y sociales en el riesgo cardiovascular
La doctora Clara Saldarriaga, presidenta de la Sociedad Colombiana de Cardiología, advierte:
“Las mujeres enfrentan barreras biológicas, clínicas y sociales que las hacen más vulnerables. Reconocer los factores de riesgo y atender los síntomas a tiempo es esencial para salvar vidas”.
Entre los riesgos únicos en la salud femenina se encuentran el síndrome de ovario poliquístico, la menopausia y la insuficiencia ovárica prematura. Estas condiciones incrementan el riesgo de infartos y otras complicaciones cardíacas.
Por su parte, la doctora María del Pilar Morales explica que los corazones y vasos sanguíneos más pequeños en las mujeres influyen en la progresión de la enfermedad. Además, la caída de los niveles de estrógeno durante la menopausia aumenta de forma significativa el riesgo cardiovascular.
Síntomas distintos, diagnósticos tardíos
Mientras que en los hombres el infarto suele manifestarse con dolor intenso en el pecho, en las mujeres los signos incluyen cansancio extremo, falta de aire o náuseas, síntomas que en muchas ocasiones retrasan la atención médica adecuada.
“La falta de diagnóstico oportuno conlleva a que muchas pacientes no reciban tratamientos igual de efectivos que los hombres”, agrega Morales.
La importancia de la prevención
Los especialistas coinciden en que la detección temprana y el control del colesterol LDL elevado, la presión arterial y la glucosa son medidas clave. Además, llevar hábitos saludables como mantener una dieta balanceada, evitar el tabaco y practicar actividad física diaria puede reducir de manera significativa el riesgo de enfermedad cardiovascular.
El doctor Carlos Salamanca, gerente médico de Sanofi, concluye:
“Es urgente diseñar estrategias de prevención y educación enfocadas en las mujeres. Comprender estas diferencias es la clave para reducir la mortalidad femenina por enfermedad cardiovascular en Colombia”.
















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