En Colombia, la elección de un electrodoméstico ha dejado de ser una compra guiada únicamente por el diseño o el precio de etiqueta. Hoy en día, los consumidores están aplicando un criterio de compra más estratégico y analítico: calcular cuánto costará mantener encendido ese aparato a lo largo del tiempo.
Esta tendencia cobra un peso definitivo en la economía familiar actual. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el rubro destinado a la vivienda y el pago de servicios públicos —donde la energía eléctrica juega un papel central— representa aproximadamente el 30% del gasto total de los hogares colombianos. Ante este panorama fiscal doméstico, la eficiencia tecnológica se posiciona como la herramienta más al alcance de los ciudadanos para aliviar el bolsillo.
El refrigerador: el rey del consumo bajo la lupa
Los hábitos de consumo en el país están migrando rápidamente hacia la responsabilidad energética. Según datos de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), un electrodoméstico de alto rendimiento y última generación puede llegar a consumir hasta un 60% menos de energía en comparación con los modelos antiguos o tradicionales.
Este margen de ahorro sostenido se vuelve drásticamente visible en los aparatos de uso intensivo y conexión continua.
El refrigerador (nevera) es el foco principal de optimización en cualquier vivienda, ya que por su naturaleza operativa permanece encendido las 24 horas del día, llegando a concentrar hasta el 30% de toda la planilla de luz del hogar. Reemplazar una nevera obsoleta por una de alta eficiencia no es un gasto, sino una inversión de rápido retorno.
El valor de la tecnología adaptada al día a día
Las marcas de la industria han tenido que reconfigurar sus líneas de producción para responder a esta demanda de ahorro y automatización consciente.
“Hoy, elegir un electrodoméstico es una decisión que va más allá del precio: tiene que ver con cómo la tecnología se adapta a la vida en el hogar y genera valor en el día a día. Un equipo de bajo consumo no solo optimiza el gasto mensual, también simplifica las rutinas y mejora la experiencia en casa. Por eso desarrollamos soluciones intuitivas y eficientes, pensadas para entender los hábitos de las personas y contribuir de forma tangible a su calidad de vida”, comentó Eduardo Triana, Gerente de Producto para la región Andina en Electrolux.
Agua y durabilidad: el ahorro invisible
Más allá de los kilovatios por hora ($kWh$) que registre el contador de luz, los compradores actuales evalúan otras variables de sostenibilidad antes de pasar la tarjeta de crédito. La durabilidad de los motores, el respaldo técnico y la eficiencia en el consumo de agua son factores determinantes.
En líneas de lavado pesado, como lavadoras y lavavajillas de última generación, la incorporación de sensores inteligentes que pesan la carga y dosifican la cantidad exacta de agua y tiempo de ciclo genera un ahorro colateral que impacta de forma directa y positiva las facturas de acueducto y alcantarillado.
Los expertos concluyen que la educación del consumidor es el eslabón definitivo para consolidar este ahorro. Acostumbrarse a revisar detalladamente la etiqueta de eficiencia energética (donde la letra A o los indicadores verdes señalan el mejor rendimiento), entender los hábitos reales de la familia y elegir capacidades acordes al número de integrantes, son las mejores prácticas cotidianas para blindar las finanzas del hogar sin sacrificar el confort ni la comodidad de la vida moderna.
















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