Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Uno de los factores más determinantes en su desarrollo es el colesterol elevado, una condición que afecta a millones de personas y que, en muchas ocasiones, es malinterpretada.
Contrario a lo que se cree, el colesterol no es negativo en sí mismo: se trata de una grasa indispensable para producir hormonas, vitamina D y bilis, así como para mantener la estructura de las células. El cuerpo lo genera de manera natural, pero también se obtiene a través de alimentos de origen animal.
“La clave no es eliminar el colesterol, sino entender sus tipos y mantener un equilibrio saludable. El colesterol no es un enemigo; lo que lo vuelve riesgoso es su exceso y la falta de hábitos adecuados”, explica Angelica Jurado Gómez, nutricionista dietista de Centros Médicos Colsanitas.
Tipos de colesterol
- LDL (colesterol malo): puede acumularse en las arterias y formar placas que incrementan el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.
- HDL (colesterol bueno): transporta el colesterol sobrante al hígado para su eliminación, protegiendo el sistema cardiovascular.
Por qué es peligroso el colesterol alto
El colesterol elevado es silencioso: no produce síntomas evidentes en etapas iniciales. Con el tiempo, pueden aparecer señales como fatiga, mareos, pitos en los oídos, hipertensión, dolor en las piernas o xantomas (bultos amarillos en la piel). En casos graves, puede derivar en un accidente cerebrovascular.
Factores de riesgo
Los principales desencadenantes del colesterol alto incluyen:
- Dieta rica en grasas saturadas y azúcares refinados.
- Sedentarismo y sobrepeso abdominal.
- Consumo de alcohol o tabaco.
- Estrés crónico y falta de sueño.
- Antecedentes familiares y factores genéticos.
Cómo mantener el colesterol bajo control
Una alimentación saludable y balanceada puede marcar la diferencia:
- Prioriza frutas, verduras y granos integrales como avena o lentejas.
- Incluye grasas saludables: pescados como salmón, aguacate, aceite de oliva y frutos secos.
- Usa especias antiinflamatorias como cúrcuma, jengibre y ajo.
- Mantén actividad física regular y realiza chequeos médicos periódicos.
Adoptar estos hábitos no solo regula el colesterol, también reduce la inflamación, mejora el control del azúcar en sangre y favorece el bienestar general.
















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