En Colombia, el cáncer de cuello uterino se mantiene como un desafío crítico de salud pública, ocupando el segundo lugar en frecuencia entre las mujeres, solo superado por el cáncer de mama. Pese a ser una enfermedad en gran medida prevenible, las cifras de incidencia y mortalidad siguen alineadas con la tendencia regional de América Latina, con 13,7 casos y 6,9 muertes por cada 100.000 habitantes, según datos de GLOBOCAN.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cuello Uterino, el Hospital San Vicente Fundación Medellín hizo un llamado urgente a priorizar la detección temprana y el acceso a tratamientos de alta complejidad, factores que aumentan drásticamente las probabilidades de recuperación.
El factor de riesgo: Virus del Papiloma Humano (VPH)
La mayoría de los casos están vinculados a la infección persistente por el VPH. Aunque el cuerpo suele eliminar este virus de forma natural, factores como el tabaquismo, el inicio temprano de relaciones sexuales o un sistema inmunológico debilitado pueden hacer que la infección progrese hacia lesiones precancerosas.
«El cáncer de cuello uterino puede desarrollarse de manera silenciosa. Los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está avanzada», advierte el Dr. Wilson Munera, ginecólogo oncólogo de la institución. Por ello, la vacunación antes de los 15 años y los controles periódicos (citologías y pruebas de VPH) son las herramientas más poderosas de prevención.
Metas globales y atención especializada
Colombia se ha sumado a la estrategia de la OMS conocida como «90-70-90» para 2030, que busca:
- Que el 90% de las niñas estén vacunadas contra el VPH antes de los 15 años.
- Que el 70% de las mujeres se realicen pruebas de alto rendimiento a los 35 y 45 años.
- Que el 90% de las mujeres diagnosticadas reciban tratamiento oportuno.
El Hospital San Vicente Fundación Medellín destacó su capacidad para ofrecer intervenciones de alta complejidad, incluyendo cirugía oncológica, radioterapia y quimioterapia. Entre 2023 y 2025, la institución brindó 772 atenciones a 176 pacientes, demostrando que el acceso a servicios integrales permite que muchas mujeres superen la patología y mejoren su calidad de vida.
Prevención: Más allá del consultorio
Además de los exámenes médicos, el autocuidado es vital. Los especialistas recomiendan mantener una alimentación balanceada, realizar actividad física constante y evitar el consumo de tabaco como medidas complementarias para reducir el riesgo. «No se debe esperar a tener síntomas para consultar; la detección a tiempo marca la diferencia entre la vida y la muerte», concluyó el Dr. Munera.
















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