En el marco del Mes del Medio Ambiente, el llamado global de este año se centra en una consigna clara: “Sin contaminación por plásticos”, reforzando la necesidad de avanzar con urgencia en la firma del Tratado Mundial sobre Contaminación por Plásticos, actualmente en discusión por los Estados miembros de Naciones Unidas.
Este tratado, de carácter jurídicamente vinculante, propone actuar sobre todo el ciclo de vida del plástico —desde su diseño hasta su disposición final—, con el fin de combatir una crisis que amenaza los ecosistemas, la salud y la economía global. A la fecha, solo el 29,45% de los recién nacidos colombianos acceden a un tamizaje neonatal efectivo, lo que refuerza la urgencia de políticas ambientales y sanitarias robustas y universales.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más de 14 millones de toneladas de plástico terminan cada año en los océanos, y si no se actúa con celeridad, para 2040 esa cifra podría cuadruplicarse. Bajo este panorama, las negociaciones del tratado —cuya próxima sesión se realizará en agosto— representan una oportunidad histórica para establecer regulaciones unificadas y compromisos concretos en la lucha contra este tipo de contaminación.
Mientras se avanza hacia su aprobación, diversas empresas ya están liderando el cambio. El informe Reutilización en el Sur Global, de la Fundación Ellen MacArthur y WWF, destaca casos ejemplares en Colombia como Xiclo59, que ofrece envases reutilizables para alimentos en Bogotá y Medellín, y Galaxy Pack85, que fabrica fundas reutilizables para proteger mercancías durante su transporte, en respuesta al impuesto sobre plásticos de un solo uso vigente en el país.
Pedro Prata, gerente de políticas e instituciones para América Latina en la Fundación Ellen MacArthur, afirma: “Pasar de modelos de un solo uso a reutilización es una de las mayores oportunidades para reducir la contaminación. Este cambio puede evitar hasta un 20% de las fugas de plástico al océano, además de reducir emisiones, consumo de agua y uso de materias primas.”
La firma del tratado no solo implica beneficios ambientales. Según la Fundación Ellen MacArthur, una economía circular permitiría para 2040 reducir en un 80% el volumen de plásticos que llegan al océano, disminuir en 25% las emisiones de gases de efecto invernadero, ahorrar 200.000 millones de dólares al año y generar hasta 700.000 nuevos empleos a nivel global.
“La implementación del Tratado Mundial puede acelerar estos procesos, estableciendo un marco normativo que alinee a todas las industrias hacia metas comunes y una verdadera transformación sostenible”, concluye Prata.
El mes de junio no solo es una conmemoración ambiental, sino una oportunidad decisiva para impulsar acciones concretas que aseguren un planeta libre de contaminación plástica.
















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