La industria de autopartes en Colombia proyecta un crecimiento del 8% para este año, impulsada por un parque automotor que no solo creció significativamente en 2025 (con más de 254.000 vehículos y 1,1 millones de motos nuevas), sino que también está envejeciendo, lo que dispara la necesidad de mantenimiento. Sin embargo, Asopartes advierte que este optimismo se ve empañado por una «tormenta perfecta» de presión fiscal e incertidumbre arancelaria que amenaza con volcar al consumidor hacia la informalidad.
Los tres frenos del sector formal
A pesar de la demanda activa, el gremio identifica tres factores críticos que están redefiniendo las reglas del juego en este inicio de 2026:
- Crisis de Liquidez: El Decreto 572, que anticipa el pago de impuestos vía retención en la fuente, está golpeando el capital de trabajo de las empresas. Dado que el 85% de las autopartes en Colombia son importadas, las compañías dependen de un flujo de caja constante para garantizar el abastecimiento.
- Presión Arancelaria: La propuesta de elevar aranceles hasta un 40% para vehículos de combustión y un 35% para motocicletas e insumos amenaza con encarecer los repuestos de colisión y partes mecánicas por encima de la inflación, reduciendo la competitividad del mercado legal.
- Riesgo de Informalidad: Carlos Andrés Pineda, presidente de Asopartes, advierte que cuando los precios formales suben por impuestos y aranceles, el mercado informal gana terreno, lo que compromete seriamente la seguridad vial al circular repuestos de dudosa procedencia.
















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