En el marco del Día Mundial del Riñón, la comunidad médica global bajo el lema “Salud renal para todos: cuidar a las personas, proteger el planeta”, hace un llamado urgente sobre el avance de la Enfermedad Renal Crónica (ERC). Esta condición se ha consolidado como la séptima causa de muerte entre las enfermedades no transmisibles a nivel mundial y un factor crítico que eleva el riesgo de muerte cardiovascular prematura.
Las cifras reflejan una realidad preocupante: aproximadamente el 10,4 % de los hombres y el 11,8 % de las mujeres viven con esta patología. En Colombia, la tendencia es alarmante; en solo un año, el país registró un incremento del 74,46 % en nuevos casos, pasando de una tasa de incidencia de 2,24 en 2022 a 3,85 casos por cada 1.000 habitantes en 2023.
El desafío del diagnóstico silencioso
Uno de los mayores obstáculos para frenar la ERC es su naturaleza asintomática en las etapas iniciales. Los signos, cuando aparecen, suelen ser inespecíficos: fatiga, hinchazón en extremidades, cambios en la orina o problemas de sueño.
“La clave no es esperar a que aparezcan síntomas, sino identificar a tiempo a las personas en riesgo. Un diagnóstico oportuno cambia el pronóstico y reduce complicaciones que afectan significativamente la calidad de vida”, afirmó Leyder Corzo, directora médica nacional de DaVita Colombia.
Factores de riesgo y entorno ambiental
La aparición de la enfermedad está estrechamente ligada a condiciones como la hipertensión arterial y la diabetes, además de la obesidad y el tabaquismo. Sin embargo, la campaña de 2026 introduce una nueva variable: el impacto ambiental. Temperaturas extremas y la deshidratación constante están acelerando el deterioro de la función renal, vinculando la salud humana directamente con la protección del planeta.
Prevención: La mejor herramienta
Si no se detecta y maneja a tiempo, la enfermedad puede evolucionar hacia una insuficiencia renal irreversible. Por ello, DaVita Colombia reafirma su compromiso con el acompañamiento integral y exhorta a la ciudadanía a realizar chequeos preventivos, especialmente si existen antecedentes de riesgo cardiovascular. La detección temprana sigue siendo la estrategia más efectiva para proteger la vida y la función de los riñones.
















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