El cierre de 2024 consolida al pernil de cerdo y al sancocho de gallina no solo como pilares de la identidad cultural colombiana, sino como motores de una industria robusta. Durante el mes de diciembre, la oferta nacional de carne porcina alcanzó su punto máximo anual, permitiendo que miles de familias accedan a una proteína de alta calidad, versátil y fundamental para las cenas de Navidad y Año Nuevo.
Solidez en la producción nacional
El sector avícola y porcino han demostrado una capacidad de respuesta excepcional ante la demanda estacional. Mientras que la producción de cerdo escaló hasta las 60.000 toneladas mensuales en diciembre, el sector avícola cerró el año con una cifra cercana a los 1,8 millones de toneladas de pollo, con un consumo per cápita de 35,4 kg. Esta estabilidad asegura que productos como la gallina para el tradicional sancocho permanezcan asequibles y disponibles en todo el territorio.
Nutrición y seguridad alimentaria
Más allá del placer gastronómico, estas proteínas destacan por su valor nutricional. La carne de cerdo es una fuente esencial de vitaminas del complejo B (B1, B6, B12) y minerales como el hierro y el zinc. Por su parte, el pollo se mantiene como la proteína magra por excelencia, facilitando una dieta equilibrada incluso en épocas de festines.
Leonardo Belli, Director de las Unidades de Avicultura, Porcicultura y Acuicultura de MSD Salud Animal en Colombia, destaca la importancia de la planificación detrás de cada plato:
“Estos dos alimentos tienen una profunda carga cultural y festiva en diciembre. Para noviembre y diciembre, muchas granjas planifican el engorde de cerdos o crianza de aves para abastecer esta demanda estacional, lo que exige buenas prácticas de crianza para garantizar calidad, sanidad y sostenibilidad”.
Recomendaciones para una producción y consumo responsable
Para garantizar que estos alimentos mantengan su calidad desde la granja hasta la mesa, los expertos de MSD Salud Animal enfatizan en cuatro pilares de manejo animal:
- Sanidad: Implementar esquemas de vacunación con productos innovadores para prevenir enfermedades.
- Bienestar: Asegurar espacios adecuados y alimentación balanceada para el crecimiento saludable.
- Planificación: Organizar los ciclos de engorde para evitar fluctuaciones extremas de costos en temporada alta.
- Inocuidad: Fomentar prácticas que garanticen una carne segura, de textura óptima y alto valor biológico.
















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