Bogotá, 04 de junio de 2025 – La obesidad infantil se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en Colombia y en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 40 millones de menores de cinco años tienen exceso de peso, y el número de niños y adolescentes entre los 5 y 19 años con obesidad se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años, revelando una crisis global que compromete el bienestar físico y mental de las futuras generaciones.
En Colombia, el impacto de este fenómeno no es menor. Factores genéticos, ambientales y de estilo de vida están acelerando el aumento de casos. La pediatra y especialista en obesidad infantil Marcela de la Rosa, directora del Programa Infantil ReCrea – Hábitos de Vida Saludables de la Clínica Reina Sofía, advierte sobre la gravedad del diagnóstico: “La obesidad infantil no solo está asociada con problemas físicos como diabetes, hipertensión o hígado graso, sino que tiene profundas consecuencias en la salud mental y emocional de los menores”.
Complicaciones físicas y emocionales
El diagnóstico de obesidad infantil se basa en el índice de masa corporal (IMC) y las curvas de crecimiento establecidas por la OMS según la edad del niño. Una vez identificada la condición, el panorama clínico puede tornarse complejo: mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, pubertad precoz, y trastornos ortopédicos, entre otras complicaciones.
En el plano psicosocial, el impacto no es menor. “Muchos de estos niños son víctimas de bullying, lo que conlleva a depresión, baja autoestima, ausentismo escolar e incluso riesgo de suicidio”, explicó de la Rosa.
Recrea: un enfoque integral
Ante esta problemática, la Clínica Reina Sofía ha desarrollado el programa ReCrea, dirigido a niños entre los 2 y los 17 años. Este programa tiene como objetivo intervenir de manera integral, con un equipo interdisciplinario conformado por nutricionistas, pediatras, endocrinólogos y fisioterapeutas, y un enfoque que va más allá de las dietas.
El modelo educativo del programa promueve cuatro pilares fundamentales:
- Alimentación saludable, con orientación nutricional adaptada a cada caso.
- Actividad física, fomentando la movilidad y reduciendo el sedentarismo.
- Sueño de calidad, a través de rutinas adecuadas para el descanso.
- Salud mental, priorizando el equilibrio emocional dentro del entorno familiar.
“El objetivo no es prohibir, sino transformar. Queremos enseñar a las familias a adoptar hábitos sostenibles y positivos que duren toda la vida”, añadió la especialista.
Romper mitos, construir conciencia
A pesar de los esfuerzos institucionales y educativos, persisten mitos erróneos que dificultan la prevención. Frases como “el niño que más come es el más sano” o la creencia de que los menores “van a adelgazar con la edad” siguen presentes en la cultura popular. Sumado a esto, el fácil acceso a alimentos ultraprocesados y la publicidad engañosa afectan negativamente los hábitos alimenticios desde la infancia.
De la Rosa enfatizó la importancia de que los padres estén informados y recurran a profesionales: “Las redes sociales están llenas de consejos sin sustento científico. Es necesario verificar la información y acudir a especialistas para proteger la salud de los niños”.
Un reto colectivo
La obesidad infantil no puede enfrentarse únicamente desde el hogar o el consultorio médico. Requiere la articulación de políticas públicas, el compromiso de instituciones educativas, campañas de concienciación sostenidas y un cambio cultural sobre la alimentación y la actividad física.
“La obesidad infantil no se resuelve con dietas, sino cambiando la forma en que vivimos”, concluyó Marcela de la Rosa. En este sentido, programas como ReCrea son esenciales, no solo para revertir esta tendencia preocupante, sino para garantizar un futuro más saludable para los niños colombianos.
















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