Aunque Colombia cuenta con más de 1.7 millones de empresas, una de cada cuatro aún gestiona sus finanzas con cuentas personales, limitando su potencial. Expertos de IRIS destacan que una cuenta empresarial no es solo una obligación fiscal, sino el primer paso para acceder a crédito, licitaciones y nuevos mercados, mejorando la competitividad y la toma de decisiones financieras.
En Colombia, el 27.5% de las empresas, lo que equivale a más de 460.000 compañías, siguen operando con cuentas personales. Esta práctica, según datos de la Superintendencia Financiera, no solo genera riesgos contables y tributarios, sino que limita severamente la capacidad de estas compañías para crecer y competir.
Alejandro Verswyvel Gutiérrez, presidente de IRIS, una compañía de financiamiento, afirma que «una cuenta empresarial no es solo una obligación fiscal: es el punto de partida para estructurar un negocio que pueda crecer, proyectarse y competir».
Según el experto, muchos empresarios evitan este paso por la falta de orientación o por considerar que los procesos son demasiado complejos. Por ello, IRIS ha desarrollado una cuenta empresarial digital que funciona como una herramienta de control financiero integral, respaldada por la Superintendencia Financiera y Fogafín. Esta solución permite a las empresas gestionar cobros, pagos, ahorros, y la conciliación de sus finanzas desde un único portal, sin trámites engorrosos ni costos ocultos.
Beneficios de dar el paso a la formalidad financiera
Una cuenta empresarial formal ofrece múltiples ventajas, que van más allá de la organización contable. Entre ellas se destacan:
- Acceso a crédito: Permite a las empresas calificar para líneas de financiación, lo que es crucial para la expansión.
- Competitividad: Facilita la participación en licitaciones públicas y privadas.
- Historial financiero: Ayuda a consolidar un historial que genera confianza en inversionistas y socios.
- Toma de decisiones: Brinda una visión clara y separada de las finanzas del negocio y las personales, lo que mejora la gestión fiscal y la planeación estratégica.
Según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las empresas con una estructura financiera organizada crecen hasta un 30% más rápido que las que no la tienen. En un mercado cada vez más competitivo, la formalidad y la organización financiera son requisitos mínimos para sobrevivir y prosperar.
Verswyvel concluye con una invitación a los empresarios a adoptar esta herramienta: “Hoy existen opciones claras, accesibles y hechas para su realidad”, lo que podría evitar que queden rezagados ante la falta de trazabilidad y eficiencia en sus operaciones.
















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