La cirrosis hepática, una enfermedad crónica de alta complejidad, sigue siendo alarmantemente subestimada en Colombia. Aunque popularmente se asocia de manera exclusiva con el consumo excesivo de alcohol, especialistas de la Fundación Cardioinfantil – LaCardio hacen un llamado urgente a desmitificar esta creencia, pues otras causas, a menudo silenciosas, están detrás de su desarrollo, dificultando su diagnóstico y tratamiento temprano.
El desconocimiento generalizado sobre los múltiples factores de riesgo y la progresión silenciosa de la cirrosis son los principales obstáculos para una intervención oportuna, advierten desde LaCardio, instando a la población a una mayor concienciación y atención a las señales de alerta.
¿Qué es la Cirrosis y cómo se desarrolla?
El Dr. Geovanny Hernández, gastroenterólogo de LaCardio, explica que «la cirrosis es un daño progresivo en el hígado, ocasionado por una inflamación crónica que con el tiempo reemplaza el tejido sano por tejido cicatricial. Esta transformación reduce progresivamente la capacidad del hígado para cumplir sus funciones vitales». Es un proceso que no surge de la noche a la mañana, sino que se gesta silenciosamente a lo largo de años, sin manifestar síntomas evidentes en sus etapas iniciales.
Señales de Alerta y Complicaciones Avanzadas:
Dado su carácter sigiloso, los especialistas subrayan la importancia de estar atentos a síntomas que, aunque sutiles, pueden indicar el inicio de la enfermedad:
- Pérdida de apetito
- Cansancio persistente
- Náuseas
- Dolor abdominal
- Pérdida de peso involuntaria
- Picazón severa
- Vasos sanguíneos visibles en forma de araña (arañas vasculares)
Cuando la cirrosis avanza sin control, las complicaciones pueden ser graves y comprometer seriamente la vida del paciente, incluyendo:
- Ictericia: Coloración amarilla en piel y ojos.
- Sangrado o formación de moretones con facilidad.
- Acumulación de líquidos: Hinchazón en el abdomen (ascitis) o las piernas (edema).
- Encefalopatía hepática: Alteraciones mentales, confusión y desorientación debido a la acumulación de toxinas en el cerebro.
La Clave es la Prevención y el Monitoreo Médico:
«La mayoría de las personas descubren que tienen cirrosis cuando la enfermedad ya está en un estado avanzado», lamenta el Dr. Hernández. Por ello, insiste en la vital importancia de la consulta médica preventiva y los controles regulares, incluso en ausencia de síntomas, para detectar a tiempo cualquier anomalía hepática.
Entre las principales recomendaciones para prevenir esta compleja enfermedad, los expertos de LaCardio destacan:
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
- Mantener una alimentación balanceada y saludable.
- Controlar el peso corporal y la diabetes, enfermedades que son factores de riesgo significativos.
- No automedicarse, ya que muchos fármacos pueden ser tóxicos para el hígado.
Un dato esperanzador, respaldado por evidencia científica, es que el consumo moderado de café puede actuar como hepatoprotector, contribuyendo a la salud del hígado. Además, la gestión adecuada de las emociones, un buen descanso y un estilo de vida saludable son pilares fundamentales para una estrategia integral de prevención.
La Fundación Cardioinfantil – LaCardio pone a disposición de la comunidad un equipo multidisciplinario de especialistas en salud digestiva, hepatología y medicina interna, garantizando una atención integral desde el diagnóstico hasta el seguimiento de las enfermedades hepáticas. «Prevenir la cirrosis es posible», afirman desde la institución, reafirmando su compromiso con el cuidado de cada órgano vital, porque «el corazón también late por el hígado.»















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