Entre julio y diciembre de 2024, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP/OEA) llevó a cabo una serie de visitas y monitoreos que dan cuenta de los avances, pero sobre todo de las dificultades persistentes en la consolidación de la paz en Colombia. El Informe 38, presentado por la Secretaría General ante el Consejo Permanente, documenta 943 misiones que recorrieron más de 131.000 km, cruzando 275 centros poblados en 171 municipios de 25 departamentos. Desde Antioquia hasta Valle, pasando por Arauca, Nariño, Meta, Guaviare y Norte de Santander, la OEA observó tanto avances significativos como alarmantes retrocesos.

1. El pulso a pie de terreno: alcance y cobertura de la MAPP/OEA
La amplitud del trabajo de campo de la MAPP/OEA es notable: despliegue por 275 localidades, uso de diversas rutas y acceso a zonas fluviales. Esta cobertura territorial no sólo permite testimoniar la realidad local, también permite triangular datos sobre amenazas, violaciones de derechos y consolidación del Estado, un insumo invaluable para la formulación de políticas públicas.

2. Violencia activa y afectaciones a la población civil
El panorama no es alentador. En numerosos territorios —incluidos Antioquia, Chocó, Arauca, Putumayo, Norte de Santander— persisten desplazamientos forzados, confinamientos comunitarios e incremento alarmante de acciones violentas. Especial preocupación despierta el aumento del reclutamiento de menores de edad por parte de grupos armados y el uso continuado de minas antipersonal y municiones sin explotar, que siguen sembrando el territorio con muerte.
Estas situaciones demuestran que los esfuerzos en política de “Paz Total”, por sí solos, no bastan: como lo expresó Roberto Menéndez, jefe de misión de la MAPP/OEA, “la vida y las personas deben estar en el centro de todas las iniciativas de paz”. Sin ese enfoque, el conflicto puede reiniciarse en cualquier momento.

3. Puertas abiertas a la esperanza: avances en procesos territoriales
Sin embargo, el informe no es un mero inventario de crímenes. También da cuenta de avances concretos:
- Se instaló la Mesa de Co-construcción de Paz Territorial en Nariño, coordinada con el grupo Comuneros del Sur, con resultados como el desarme parcial de esa organización.
- Se han firmado cese del fuego local con grupos como EMBF y CNEB, junto a la creación de Zonas de Ubicación Temporal.
- Se registran entregas de tierras colectivas a indígenas, afrodescendientes y campesinos del Cauca y Caquetá.
- Se da especial impulso a la agenda de las mujeres, con la implementación del Plan Nacional para la Resolución 1325 y protección a lideresas comunitarias.
- Se destacan iniciativas vinculadas al borrón de cultivos ilícitos, despliegue agrario del PDET, y la articulación entre Justicia y Paz y la JEP.
Estos procesos, aunque focalizados y limitados, trazan rutas posibles hacia la paz sostenible.
4. Paz ambiental: una categoría urgente
El Informe 38 también introduce la noción de “Paz Ambiental”, entendida como la protección de la biodiversidad y de territorios amenazados por nuevos conflictos. La OEA reconoce que muchos conflictos se ensamblan alrededor de economías ilícitas vinculadas al deterioro ambiental. Por eso, sugiere acciones como fomentar agroforestería, incluir retornos financieros por conservación, y activar el Plan Acción de Biodiversidad 2030.
5. Niñez bajo riesgo: reclutamiento y violencia
Entre los datos más preocupantes del informe destaca el recrudecimiento del reclutamiento de menores, especialmente en pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes. En muchos casos, las redes sociales y el reclutamiento forzado aprovechan vínculos emocionales o la falacia de oportunidades económicas. Las comunidades reportan miedo y normalización del fenómeno, lo que demanda medidas claras: prevención, restitución de derechos y acceso a educación para evitar el ciclo predador.
6. Recomendaciones orientadas: un listado claro para el Estado colombiano
El informe cierra con 27 recomendaciones dirigidas a once entidades del Estado, entre ellas Consejería de Paz, Ministerio del Interior, Defensa, Justicia, Agricultura, Ambiente, Victimas, entre otras. Las orientaciones giran en torno a:
- reforzar presencia estatal en zonas críticas;
- acelerar despliegue de la Pax Total;
- consolidar enfoques diferenciados (género, juventud, víctimas);
- articular cabalmente la JEP, Justicia y Paz;
- proteger liderazgos sociales y firmantes;
- combatir el reclutamiento infantil;
- impulsar acción ambiental coordinada.
Reflexiones finales: hacia un compromiso institucional tangible
El Informe 38 de la MAPP/OEA es una foto cruda y vívida del presente colombiano: coexistencia de episodios violentos con rutas de esperanza. No es un informe estático, sino una llamada a la acción.
- Desafío territorial: el control estatal aún es frágil en amplias regiones —el fortalecimiento institucional debe ser palpable, no solo declarativo.
- Política pública sensible: políticas diferenciadas de género, niñez y víctimas deben materializarse con recursos y personal en campo.
- Compromiso político: como menciona Menéndez, las acciones de paz requerirán “compromiso sostenido, seguimiento y transparencia” para que los avances no se descarrilen.
- Coherencia en inversión pública: la erradicación de cultivos, la reasignación de tierras, los proyectos productivos y ambientales deben ir de la mano de infraestructura, conectividad y acceso social, de lo contrario, serán parches temporales frente a crisis estructurales.
En síntesis, si bien la situación es compleja, existen ejemplos de co-construcción y materialización que sirven de faro. El desafío actual es escalar esas experiencias, cerrar brechas territoriales, respaldar narrativas de paz con realidades materiales y proteger de manera urgente a quienes más sufren las consecuencias del conflicto. La paz colombiana exige esa voluntad y ese rigor.
Quienes deseen consultar el Informe 38 completo, podrán acceder a él en la web de la OEA.
















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