A pesar de los avances médicos y las campañas de prevención, la diarrea aguda sigue siendo una amenaza para la salud infantil en Colombia y el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran cerca de 1.700 millones de casos de enfermedades diarreicas en niños, provocando la muerte de más de 440 mil menores de cinco años.
En el país, la situación no es menos preocupante. Según datos del Instituto Nacional de Salud (INS), en lo corrido de 2025 se han notificado 88 muertes probables en menores de cinco años por enfermedad diarreica aguda, sumadas a las 132 registradas en 2024. El 60% de estas muertes corresponden a niños menores de un año, principalmente en regiones con dificultades de acceso a agua potable y servicios básicos de saneamiento.
Causas y factores de riesgo más frecuentes
De acuerdo con el Programa Nacional de Prevención y Control de la Enfermedad Diarreica Aguda, cerca del 70% de los casos son causados por virus, siendo el Rotavirus el principal responsable. Entre el 10% y 20% se deben a bacterias, y menos del 10% a parásitos.
Entre los factores que aumentan el riesgo de contagio se encuentran el consumo de alimentos contaminados, el uso de agua no tratada, la asistencia a guarderías, y la exposición a fuentes contaminadas como piscinas o ríos. La deshidratación severa sigue siendo la principal causa de muerte asociada, consecuencia de la pérdida rápida de líquidos y electrolitos.
Tratamiento y prevención: claves para salvar vidas
Según la OMS y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la terapia de rehidratación oral (TRO) sigue siendo el tratamiento más eficaz. Sin embargo, estudios recientes destacan el papel de los probióticos en la reducción de la duración y severidad de los cuadros diarreicos.
La Guía Colombiana de Probióticos en Pediatría (2024) recomienda su uso para el tratamiento de diarrea aguda y la prevención de la diarrea inducida por antibióticos, teniendo en cuenta las características específicas de cada cepa.
“No todos los probióticos son iguales. Cada cepa ofrece beneficios específicos, por eso es esencial que los médicos evalúen cuál utilizar según la condición del paciente y la evidencia científica”, explicó el Dr. Juan Pablo Albanés, director médico de Axon Pharma.
El especialista agregó que los probióticos a base de levaduras presentan ventajas clínicas al ser resistentes a los antibióticos, lo que facilita su uso simultáneo y contribuye a restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal.
Educación, acceso y salud pública
Más allá del tratamiento, los expertos coinciden en que la prevención pasa por mejorar el acceso a agua segura, saneamiento básico y educación en salud. La diarrea no solo afecta la salud infantil, sino también la economía y la educación, generando ausentismo escolar y presión sobre los sistemas sanitarios.
Reducir estas brechas será clave para cumplir las metas nacionales de salud pública al 2030 y avanzar hacia un país donde ningún niño muera por una enfermedad prevenible.
















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