La acelerada digitalización de la banca colombiana ha traído consigo un nuevo desafío: el fraude digital. Según cifras de Asobancaria, el 90% de los casos de fraude en el país tienen su origen en técnicas de ingeniería social, mientras que los deepfakes emergen como una amenaza cada vez más sofisticada para la seguridad de los usuarios.
En la actualidad, ocho de cada diez operaciones bancarias en Colombia se realizan por canales digitales, lo que ha llevado a los delincuentes a perfeccionar métodos como el phishing, el smishing y el vishing, con el objetivo de obtener información personal y crear identidades falsas difíciles de rastrear.
El Centro Cibernético Policial reportó más de 20.000 denuncias por delitos informáticos en lo corrido del año, y la Policía Nacional (PONAL) ubicó a Colombia como el segundo país de Latinoamérica más afectado por el cibercrimen, con cerca de 36 mil millones de intentos de ataque registrados en 2025.
Deepfakes: una amenaza que crece exponencialmente
El uso de inteligencia artificial para crear videos o audios falsos —conocidos como deepfakes— se ha convertido en una nueva herramienta del fraude digital. Según datos del sector, los intentos de fraude con deepfakes aumentaron un 533% en Colombia, afectando especialmente a las instituciones financieras.
Para contrarrestar este riesgo, empresas especializadas como Identy.io han desarrollado sistemas de identificación biométrica sin contacto, capaces de verificar la identidad real del usuario mediante pruebas de vida pasivas (passive liveness). Esta tecnología, basada en algoritmos de IA, permite detectar si una verificación proviene de una persona real o de una suplantación digital.
“La seguridad y la comodidad pueden ir de la mano. Nuestra tecnología mobile-first permite realizar verificaciones seguras desde un teléfono con cámara y flash, sin requerir dispositivos especiales ni acudir a una sucursal”, explicó Jesús Aragón, CEO de Identy.io.
Banca colombiana refuerza su inversión en seguridad
El compromiso del sistema financiero colombiano es contundente: la inversión en ciberseguridad aumentó un 97%, pasando de 543.000 millones de pesos en 2023 a más de 1,07 billones en 2024, de acuerdo con cifras de Asobancaria.
La tecnología de Identy.io, que ya trabaja con entidades financieras de distintos países, cumple con los estándares internacionales más exigentes, incluyendo las normas del National Institute of Standards and Technology (NIST), la ISO 30107-3 sobre prueba de vida y los marcos de prevención eKYC y AML contra el lavado de activos.
Además, su arquitectura mobile-first y on-device ejecuta el procesamiento biométrico directamente en el celular del usuario, sin necesidad de infraestructura adicional, lo que representa un ahorro de costos y una mayor protección de los datos personales.
Con este panorama, el reto para las instituciones bancarias no solo radica en proteger sus sistemas, sino también en educar a los usuarios frente a los riesgos del fraude digital y promover una cultura de seguridad basada en la prevención.
















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