Transmilenio, el sistema de transporte masivo de Bogotá, atraviesa una grave crisis financiera que amenaza su continuidad y calidad. Según el gerente general del sistema, Felipe Ramírez, si no se aprueba un rescate económico en el Concejo de Bogotá, Transmilenio podría suspender sus operaciones a finales de agosto .
¿Qué causó esta situación? Hay varios factores que han afectado las finanzas de Transmilenio en los últimos años. Entre ellos se destacan:
- La pandemia del covid-19, que redujo drásticamente la demanda de pasajeros y los ingresos por tarifas. En 2020, las validaciones en el sistema troncal cayeron 52,2% y en el sistema zonal 45% respecto a 2019. En 2021, la recuperación ha sido lenta y parcial, y aún se está lejos de los niveles prepandemia.
- El vandalismo y los bloqueos durante el paro nacional, que dañaron la infraestructura y los vehículos del sistema, y afectaron la movilidad de los usuarios. Según Transmilenio, se perdieron más de 1.300 millones de pesos por día en ingresos operacionales durante el paro.
- Los colados, que evaden el pago del pasaje y generan un déficit tarifario. Según el Concejo de Bogotá, el 16% de los usuarios no validan su tiquete, lo que representa una pérdida de 15,36% en los ingresos.
- La insatisfacción de los usuarios por la calidad del servicio, que los ha llevado a buscar otras alternativas de transporte más cómodas y seguras. Algunas de las quejas más frecuentes son la congestión, la inseguridad, la falta de limpieza y la demora en las rutas.
¿Qué soluciones se han planteado? Para superar la crisis, Transmilenio necesita un apoyo financiero del Distrito y del Gobierno Nacional. El sistema tiene un fondo de estabilización tarifaria que busca compensar la diferencia entre los costos operativos y los ingresos por tarifas. Sin embargo, este fondo se ha quedado corto ante la caída de la demanda y el aumento de los gastos.
Según Transmilenio, el déficit acumulado del fondo a 2032 sería de 21 billones de pesos, lo que equivale al costo de una línea del metro. Por eso, se requiere una inyección de recursos para garantizar la sostenibilidad del sistema.
El Distrito ha propuesto un proyecto de acuerdo para ampliar el fondo de estabilización tarifaria con recursos propios y con un crédito externo por 1.38 billones de pesos. Este proyecto debe ser aprobado por el Concejo de Bogotá antes del 20 de agosto para evitar la suspensión del servicio.
Además, se ha solicitado al Gobierno Nacional que cofinancie el sistema con recursos del presupuesto general de la nación o con regalías. Según el concejal Óscar Ramírez, el Gobierno podría aportar hasta el 70% del déficit del fondo.
Otras medidas que se han planteado son mejorar el control y la seguridad para evitar los colados, aumentar la tarifa del pasaje (que actualmente es de 2.500 pesos), optimizar las rutas y frecuencias para reducir los costos operativos, e implementar nuevas tecnologías para mejorar la experiencia del usuario.
















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