En el Día Internacional de la Igualdad Salarial, Protección llama la atención sobre las desigualdades laborales y de ingresos que enfrentan las mujeres, y que tienen un impacto directo en su capacidad de ahorro y acceso a una pensión digna.
Medellín, 18 de septiembre de 2025. En Colombia, las mujeres enfrentan una marcada desigualdad salarial que tiene un efecto acumulativo en su futuro financiero. Según cifras de la Universidad Javeriana, las mujeres pueden ganar hasta un 28.8% menos que los hombres, incluso cuando tienen niveles educativos similares.
Esta diferencia de ingresos se agrava con la carga de trabajo no remunerado. De acuerdo con el DANE, las mujeres dedican más de siete horas diarias a trabajos del hogar y cuidado, mientras que los hombres invierten poco más de tres horas. Esta carga invisible limita su participación en el mercado laboral formal y profundiza la brecha pensional.
«Tenemos el reto de ofrecer a más colombianos, especialmente a las mujeres, la posibilidad de un retiro digno y con autonomía», afirmó Ángela Maya, Líder del negocio de Ahorro y Retiro de Protección.
El ahorro complementario, una herramienta para cerrar la brecha
La desigualdad salarial no termina con el último sueldo. De acuerdo con Protección, las mujeres reciben mesadas 28% menores que las de los hombres. Un informe de la Universidad de los Andes señala que solo el 13.2% de las mujeres logra pensionarse, en comparación con el 24.9% de los hombres.
Para enfrentar esta situación, Protección propone el ahorro complementario como una solución. Según sus proyecciones, una mujer de 25 años que ahorre voluntariamente el 10% de su salario mensual podría mejorar su ingreso en la etapa de pensión hasta en un 41%.
En línea con esta estrategia, Protección ha presentado el Combo Pensional, una iniciativa que combina la pensión obligatoria con el ahorro voluntario. Este enfoque permite que las personas puedan complementar su pensión obligatoria para alcanzar un ingreso mensual más sólido en su retiro.
El análisis de la compañía demuestra que postergar el ahorro tiene un efecto significativo. Por ejemplo, una persona que empieza a ahorrar a los 35 años necesitaría ahorrar el doble para alcanzar el mismo ingreso en su pensión que alguien que comienza a los 24 años.
















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