Esta leyenda del balompié rojinegro está más viva que nunca y se resiste a morir y quedar arrojada al bote de la basura de la historia. Ha transcurrido una semana desde el empresario cucuteño y amante del deporte Andrés Ramírez, redescubrió del anonimato, tras varios años de permanecer traspapelada, la estatua perdida de de Daniel Antolínez.
La icónica efigie del legendario portero motilón de las décadas del 20 y 30 del siglo XX, ya arribó al taller de arte del escultor nortesantandereano Jairo Contreras. «Ya iniciamos el trabajo de restauración hace cinco tres días. Está destrozada, muy desmejorada. Lo primero que haremos será quitarle todos esas capas de pintura y luego procederemos a reponerle los brazos, manos y piernas y por supuesto el balón».

En unos 20 días la talla quedará como nueva y lista para redebutar con nuevo vestuario y fisonomía recompuesta.
Pero el mito de Antolínez no para de alucinarnos. Luego de investigar y observar una y tantas veces las pocas fotografías aún existentes de la escultura del arquero, Andrés Ramírez hizo un fantástico descubrimiento. «Hallé que no es una la estatua, sino dos. La primera, esta que se encuentra en etapa de restauración estaba ubicada desde el año 1962 a la entrada del Coliseo Toto Hernández y la otra, la que actualmente sigue desaparecida, estaba a la entrada de la tribuna de occidental del Estadio General Santander.»
Ramírez sospecha, que la talla desaparecida fue destruida, robada y terminó extraviada, y que pudo haber sido reemplazada por la que estaba junto a la Toto.

«Ahora mi nueva misión es encontrar esa segunda estatua desaparecida. Llevo pocos días investigando y nadie sabe de su paradero. El reto también es encontrarla y llevar las dos al Museo del Deporte Nortesantandereano que este año abrirá sus puertas».
Si esta teoría de Andrés Ramirez de la existencia de dos estatuas termina confirmándose, finalmente las esculturas de Antolínez serían tres. «Hay una tercera que es propiedad de una familia que creo vive en el Barrio El Callejón. Es una estatua que está muy bien conservada. La hizo un escultor, ya muerto, que conoció en vida a Antolínez», remató este incansable buscador de reliquias de nuestro deporte.
El mito de Daniel Antolínez ha revivido, y seguiremos en búsqueda de más detalles ocultos de su vida, porque las leyendas jamás mueren.
















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