En un acto cargado de mística y disciplina militar, el campo de paradas del Batallón Caldas fue el escenario de una ceremonia solemne en la que 53 suboficiales de las diferentes armas del Ejército Nacional y la Armada de Colombia alcanzaron su grado inmediatamente superior.
El evento, que representa uno de los hitos más significativos en la carrera de las armas, exaltó la trayectoria de hombres y mujeres que, tras años de esfuerzo y servicio abnegado, recibieron sus nuevas jinetas desde el grado de Cabo Segundo hasta Sargento Primero.



Un logro compartido con la familia
La ceremonia contó con la participación especial de los familiares de los uniformados, quienes fueron los encargados de imponer los nuevos grados. Este reconocimiento institucional no solo premia la antigüedad, sino la disciplina, el liderazgo y la preparación técnica demostrada en el cumplimiento de la misión constitucional.
«Cada ascenso implica mayores responsabilidades en el mando y un compromiso renovado con la seguridad y estabilidad del país», destacaron altos mandos durante el acto, subrayando que estos suboficiales son la columna vertebral de la operatividad de las Fuerzas Militares.
Liderazgo para el nororiente colombiano
Con este nuevo escalafón, la Quinta Brigada fortalece sus capacidades estratégicas al contar con líderes más experimentados para enfrentar los desafíos del entorno operacional y social en esta región del país. El ascenso se traduce en una mayor capacidad de mando para dirigir tropas y ejecutar labores de protección a la población civil bajo los principios de honor y lealtad.
Al finalizar el evento, los suboficiales reafirmaron su juramento de servicio, comprometiéndose a seguir trabajando desde sus nuevas jerarquías por el bienestar de las familias del nororiente colombiano y la defensa de la soberanía nacional.
















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