En el marco del Día Mundial de la Hipertensión (17 de mayo), las cifras de salud en Colombia encienden las alarmas. Aunque en el país se han identificado más de 6,2 millones de personas conviviendo con esta enfermedad, el verdadero desafío no es solo el diagnóstico, sino el control: la mayoría de los pacientes no alcanza metas seguras de presión arterial, lo que dispara el riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
A nivel global, el panorama es similarmente preocupante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 44 % de los adultos hipertensos desconoce su condición. En Colombia, según la Cuenta de Alto Costo (CAC), las mujeres representan el 60,42 % de los casos, con una concentración mayor de diagnósticos en las regiones Central y Caribe.
¿Por qué falla el tratamiento?
El control sostenido de la hipertensión se ve obstaculizado por varios factores. Uno de los más críticos es la adherencia: se estima que la mitad de los pacientes abandona su medicación antes de cumplir el primer año de tratamiento.
Sin embargo, existe un grupo de pacientes que, aun siguiendo rigurosamente las indicaciones médicas, no logra estabilizar sus cifras. Esta condición, denominada hipertensión resistente, exige un enfoque que vaya más allá de los fármacos tradicionales para evitar daños irreversibles en el corazón, los riñones y el cerebro.
Denervación renal: Innovación contra la hipertensión resistente
Ante este escenario, Colombia ha comenzado a implementar tecnologías de vanguardia como la denervación renal. Este procedimiento mínimamente invasivo, desarrollado por Medtronic, utiliza radiofrecuencia para reducir la hiperactividad de los nervios que rodean las arterias renales, los cuales juegan un papel clave en la regulación de la presión arterial.
«Hoy no solo debemos hablar del diagnóstico oportuno, sino de cómo controlar la enfermedad eficazmente de forma sostenida», explica el Dr. Alejandro Sánchez, cardiólogo clínico e intervencionista. «La denervación renal es una terapia para pacientes con hipertensión no controlada que ofrece resultados progresivos y sostenidos en el tiempo, según estudios de seguimiento de hasta 10 años».
El procedimiento se realiza bajo sedación, no deja implantes permanentes y permite una rápida recuperación, ofreciendo una alternativa para quienes no responden adecuadamente a los medicamentos.
Hacia la meta de 2030
La OMS se ha propuesto reducir la prevalencia de la hipertensión en un 33 % para el año 2030. Para lograrlo, los especialistas insisten en que el monitoreo periódico y la adopción de hábitos saludables (como reducir el consumo de sal y realizar ejercicio aeróbico) son pilares innegociables.
La conversación médica está evolucionando: ya no basta con saber que se es hipertenso; el objetivo ahora es alcanzar el control real para proteger la vida de millones de colombianos.
















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