Cerca de 80.000 fallecimientos en 2023 se atribuyeron a patologías cardíacas y circulatorias, alertando a las autoridades de salud. Expertos de la Clínica del Occidente enfatizan la consulta preventiva y el control de los factores de riesgo como estrategia vital.
Bogotá, enero de 2026.
Las enfermedades del corazón y del sistema circulatorio se mantienen como el mayor reto de salud pública en Colombia, al provocar aproximadamente una de cada cuatro muertes en el país. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y análisis de la Sociedad Colombiana de Cardiología, cerca de 80.000 personas fallecieron por estas causas en 2023.
Las enfermedades isquémicas del corazón son las que encabezan la lista de mortalidad general, representando cerca del 17 % del total de fallecimientos. Estos desenlaces fatales están frecuentemente asociados a factores de riesgo que son, en gran medida, prevenibles. Entre ellos se destacan la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo.
Frente a este panorama, la Clínica del Occidente hace un llamado urgente a la ciudadanía para adoptar una estrategia de prevención integral, priorizando la consulta oportuna con el cardiólogo más allá de las situaciones de emergencia.»El corazón puede enfermar de forma silenciosa durante años. Cuando aparecen los síntomas, en muchos casos, el daño ya está avanzado. Por eso la consulta preventiva y el control de los factores de riesgo son fundamentales», explica el doctor Miguel Ángel Zuleta, cardiólogo y Coordinador del grupo cardiovascular de la Clínica del Occidente.¿Cuándo acudir al especialista?
La valoración cardiológica es imprescindible ante síntomas de alerta como dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos frecuentes, fatiga sin causa aparente o desmayos.
No obstante, el doctor Zuleta recomienda la visita al cardiólogo aun en ausencia de síntomas, especialmente si existen:
- Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.
- Diagnóstico de hipertensión, diabetes, dislipidemia (colesterol alto) u obesidad.
- Hábitos como el consumo de tabaco.
«El cardiólogo no solo trata enfermedades ya establecidas; su papel es identificar riesgos a tiempo, orientar cambios en el estilo de vida y evitar eventos graves como infartos o accidentes cerebrovasculares», señala el doctor Zuleta, quien también recomienda controles periódicos para mayores de 40 años o quienes planean actividad física de alta intensidad.
La detección temprana de alteraciones en la presión arterial, el ritmo cardíaco o los niveles de colesterol permite iniciar tratamientos oportunos y reducir significativamente las complicaciones. Los especialistas enfatizan que la prevención no solo salva vidas, sino que también mejora la calidad de vida a largo plazo.»Consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un manejo sencillo y una emergencia vital. La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para cuidar el corazón», enfatiza el cardiólogo de la Clínica del Occidente.—–
















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