Durante dos días se llevó a cabo en la ciudad el Encuentro Regional de Bancos de Alimentos, que reunió a delegados de Bogotá, Bucaramanga, Villavicencio, Zipaquirá, Ibagué, Neiva, El Espinal y Cúcuta. La cita permitió intercambiar experiencias, definir compromisos conjuntos y reforzar la estrategia regional contra el hambre y el desperdicio de alimentos.
El evento tuvo como escenarios el Asilo Andresen y el Seminario Mayor Diocesano San José. En la apertura participaron Juan Carlos Buitrago, director ejecutivo de ABACO, y monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta. También se contó con la presencia de monseñor Óscar Urbina Ortega, obispo emérito y fundador del Banco de Alimentos de la diócesis local.
Una red que rescata y transforma
Los bancos de alimentos en Colombia cumplen una función esencial: recuperar excedentes de la industria, el comercio, el sector agropecuario y restaurantes para entregarlos a comunidades vulnerables a través de organizaciones sociales. Esta labor no solo combate el hambre, también reduce el desperdicio.
Según datos de la Red de Bancos de Alimentos de Colombia, cada año en el país se desperdician 9,7 millones de toneladas de alimentos. En este sentido, el trabajo coordinado de las diócesis y de ABACO busca multiplicar el alcance de los programas de ayuda.
“Los bancos de alimentos somos el vehículo de impacto colectivo más grande de Colombia. Este encuentro es un proceso de capacitación y articulación para rescatar más alimentos y llegar a más personas en vulnerabilidad”, afirmó Juan Carlos Buitrago.
Compromiso regional desde Cúcuta
La Fundación Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta, creada en 2002, se ha consolidado como una obra social que atiende a miles de familias en condiciones de pobreza, migración y desplazamiento. Con el apoyo de aliados locales y nacionales, este banco de alimentos proyecta convertirse en centro de acopio regional, fortaleciendo su capacidad para apoyar a las diócesis de Tibú, Ocaña y Pamplona.
Durante el encuentro se realizaron talleres de articulación, presentaciones de avances regionales y designación de padrinos entre los bancos, con el fin de promover el apoyo mutuo y la sostenibilidad de las acciones.
Más allá de la logística, este espacio también reforzó la dimensión espiritual de la obra: compartir alimentos como un gesto de misericordia y solidaridad. Con este compromiso renovado, Cúcuta se consolida como punto clave en la lucha contra el hambre en Norte de Santander y el país.
















Discussion about this post