La diabetes tipo 2 no solo se ha convertido en un problema de salud pública por su alta prevalencia, sino también por las complicaciones asociadas. En Colombia, cerca del 40 % de los pacientes desarrolla enfermedad renal y hasta un 30 % presenta retinopatía diabética, una de las principales causas de ceguera en edad productiva.
Falta de diagnóstico temprano
Aunque existen herramientas de detección, apenas la mitad de los pacientes recibe tamizajes regulares para identificar daño renal o visual. Esto significa que muchos descubren las complicaciones en etapas avanzadas, cuando los tratamientos son más costosos y las secuelas irreversibles.
Daño renal y pérdida de visión
Un estudio nacional reveló que 1 de cada 5 pacientes con más de cinco años de evolución de diabetes tipo 2 presenta alteraciones renales, con riesgo de progresión a diálisis o trasplante. En el caso visual, los exámenes oftalmológicos anuales podrían prevenir la mayoría de los casos de ceguera vinculados a la enfermedad.
Llamado a la acción
El doctor Juan Sebastián Franco, director médico de Bayer, afirmó: “Las terapias existen, lo que necesitamos es acceso oportuno y equitativo. Prevenir complicaciones cambia la vida de los pacientes y la sostenibilidad del sistema”.
De igual forma, el doctor Carlos Felipe Escobar Roa, director del HUB iEX en Salud de la Universidad El Bosque, resaltó la necesidad de fortalecer las políticas públicas: “El diagnóstico oportuno y el tamizaje deben convertirse en pilares de una estrategia nacional”.
Un reto para la salud pública
Más allá del impacto en la calidad de vida, las complicaciones de la diabetes representan altos costos en tratamientos de reemplazo renal y dependencia por discapacidad visual. Garantizar tamizajes tempranos y acceso a innovación es clave no solo para los pacientes, sino para la sostenibilidad del sistema de salud.
















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