El trabajo híbrido ha dejado de ser una tendencia postpandemia para convertirse en la nueva norma laboral en América Latina. Según un estudio de JLL, el 72 % de las empresas de la región ha implementado modelos flexibles, aunque su madurez estructural sigue siendo baja.
El cambio es evidente: la presencialidad total pasó del 66 % antes de 2020 a solo el 19 % en 2025. Países como Brasil lideran con un 86 % de adopción, mientras que Colombia y Chile avanzan de forma constante. Sin embargo, la falta de políticas claras, la desigualdad en el acceso a la tecnología y la resistencia cultural siguen siendo barreras importantes.
“El trabajo híbrido requiere un rediseño de procesos, liderazgos y expectativas. No basta con permitir trabajar desde casa; se necesita una transformación cultural y legal profunda”, asegura el Dr. Elio R. Acosta, experto en negocios digitales de BIU University Miami.
Obstáculos que frenan el modelo híbrido
- Cultura empresarial que asocia productividad con presencia física.
- Normativas laborales desactualizadas.
- Brechas de conectividad, sobre todo en zonas rurales.
- Ausencia de políticas de bienestar digital.
Además, con más del 90 % de las empresas de la región siendo pymes, muchas carecen de los recursos necesarios para adoptar tecnología y rediseñar sus procesos.
Nuevas habilidades para un mercado laboral transformado
El entorno híbrido demanda profesionales autónomos, con competencias digitales y habilidades blandas como liderazgo adaptable, colaboración intercultural e inteligencia emocional. Según LinkedIn y Coursera, la gestión de proyectos digitales y la ciberseguridad se ubican entre las más buscadas.
Educación y empresas: una conexión pendiente
Solo 3 de cada 10 universidades en la región han adaptado sus programas al entorno híbrido, según el BID. Persisten planes de estudio rígidos y teóricos, desconectados de la realidad digital. La falta de colaboración universidad-empresa limita la formación de profesionales listos para liderar en entornos remotos.
Lo que sigue
Expertos coinciden en que el futuro del trabajo híbrido en Latinoamérica dependerá de reformas laborales modernas, inversión en tecnología y conectividad, y una alianza más sólida entre academia y sector productivo. “La oficina ya no es un lugar físico; es un sistema que necesita reglas claras, cultura de confianza y visión compartida”, concluye Acosta.
















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