En el panorama corporativo colombiano, el rumbo de las empresas —y, por extensión, del país— se sigue trazando, en su mayoría, sin la participación de mujeres en las mesas de poder. No se trata de una brecha de talento o preparación, sino de una lentitud sistémica: al ritmo actual, Colombia tardaría 25 años en alcanzar el balance de género en sus juntas directivas.
Ante esta realidad, líderes empresariales y expertas lanzan un llamado urgente: la equidad no es una meta lejana ni un gesto simbólico, sino un imperativo de competitividad, rentabilidad y sostenibilidad. La evidencia es contundente: las juntas diversas toman mejores decisiones y reflejan con mayor fidelidad a la sociedad que consumen sus productos y servicios.
De la intención a la acción estratégica
Para las organizaciones, el reto actual es trascender el reconocimiento de la brecha y actuar sobre ella. “Este no puede ser un tema que aparezca solo ante coyunturas. La diversidad debe ser una conversación permanente, porque es ahí donde se define el futuro”, señala Mónica Contreras, chair del Club 30% en Colombia.
Por su parte, María Paula Duque, ejecutiva y miembro de junta directiva, enfatiza que cada nombramiento actual es una oportunidad para acelerar o frenar el progreso: “No podemos seguir viendo el balance de género como una meta a dos décadas. Es una decisión que se toma hoy”.
Sostenibilidad: El motor del cambio
La campaña #AceleremosElProgreso cierra su etapa de difusión, pero deja una herencia clara en la agenda corporativa. Marcela Carrasco, fundadora y co-chair del Club 30% Colombia, advierte que las compañías que ignoran la diversidad están dejando pasar oportunidades clave de mercado y resiliencia.
Para las organizaciones que argumentan dificultades en la búsqueda de perfiles, el mensaje de las expertas es directo: el talento está listo y es accesible. Actualmente, existen herramientas robustas para identificar perfiles calificados, tales como:
- La base de datos Juntas Diversas del CESA.
- Acompañamiento de firmas especializadas en búsqueda de talento (headhunters).
El progreso no es una promesa para el futuro ni depende del simple paso del tiempo; depende de las decisiones que las presidencias y juntas directivas tomen —o posterguen— en este preciso momento.
















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