Tras varias temporadas marcadas por el auge del turismo de naturaleza y playa, la Semana Santa de 2026 presencia un cambio significativo en las preferencias de los viajeros. Según el más reciente análisis de reservas de Civitatis, las grandes ciudades han recuperado su protagonismo, impulsadas por turistas que buscan optimizar su tiempo a través de una planificación más rigurosa y experiencias culturales de alto valor.
Este fenómeno no solo se observa en los colombianos que cruzan el Atlántico, sino también en el turismo receptivo, donde ciudades del interior de Colombia están ganando terreno frente a los tradicionales destinos del Caribe.
Capitales europeas y del cono sur: El imán del viajero colombiano
Para los colombianos que viajan al exterior, la tendencia es clara: las grandes metrópolis lideran el ranking. Roma, Madrid, París, Barcelona y Buenos Aires son los destinos con mayor número de reservas.
La preferencia por estas ciudades responde a su capacidad de ofrecer una oferta concentrada de gastronomía, historia y vida nocturna en escapadas cortas. Según Nicolás Posse, Country Manager Argentina & Regional Business Development South America de Civitatis, el éxito del viaje radica en la logística: «Reservar con anticipación actividades como los Museos Vaticanos o un paseo por el Sena evita esperas largas que restan tiempo valioso. Se trata de una mejor planeación para sacarle mayor provecho a la estadía».
Colombia: Más allá del sol y la playa
En el ámbito nacional, el panorama ha dado un giro respecto a 2025. Mientras que el año anterior el análisis mostraba un dominio de Cartagena, San Andrés y el Eje Cafetero, en 2026 los viajeros internacionales están volcando su mirada hacia el asfalto y la cultura urbana de Medellín, Cali y Bogotá.
Las actividades más demandadas en el país reflejan este interés por lo local y lo auténtico:
- En Medellín: El icónico free tour por el centro y la historia de transformación urbana.
- En Cali: El tour por la Comuna 20, que permite conocer la resiliencia y el arte de la ciudad.
- En Bogotá: El ascenso a Monserrate y la visita a la Catedral de Sal de Zipaquirá, consolidándose como paradas obligatorias.
Un cambio en el ritmo del viaje
El reporte concluye que el viajero de 2026, ya sea que viaje en familia o solo, tiene planes mucho más definidos desde el origen. Existe un interés creciente por combinar más de una actividad en un mismo día, lo que favorece a las ciudades sobre los destinos de descanso contemplativo.
“Lo que deja esta Semana Santa es una diferencia en la manera de viajar. Mientras en 2025 ganaban terreno la naturaleza, en 2026 las ciudades vuelven a tomar fuerza, tanto en los viajes de los colombianos al exterior como en la forma en que los extranjeros recorren Colombia”, concluye Posse.
















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