El Festival Estéreo Picnic (FEP) no solo busca ser el epicentro de la música en Colombia, sino también un referente global de sostenibilidad. Este año, a través de una alianza estratégica entre Páramo Impacta, la compañía tecnológica Klik y el desarrollador de proyectos ambientales Biofix, el evento medirá y compensará su huella de carbono mediante un modelo integral que transforma la energía en un activo de impacto social.
Por tercer año consecutivo, el FEP asume el reto de ser un festival con huella de carbono neutro. «Creemos que el festival es una plataforma para demostrar que la sostenibilidad puede vivirse en tiempo real, porque el planeta es nuestra única pista de baile», afirmó María Catalina Orjuela, directora de Sostenibilidad de Páramo Impacta.
La magnitud energética de una “ciudad temporal”
Un festival de la escala del FEP opera con una densidad energética comparable a la de municipios industriales. Los datos técnicos revelados por Klik son sorprendentes:
- Pantallas LED: Solo las del escenario principal pueden demandar hasta 240 kW de potencia. Una sola hora de operación consume más energía que la que utiliza una familia bogotana promedio durante un mes completo.
- Impacto digital: Hacer scrolling en redes sociales durante un minuto consume la energía equivalente a conducir un vehículo eléctrico ligero durante 13 metros.
- Energía humana: El salto simultáneo de decenas de miles de asistentes genera vibraciones medibles comparables a un sismo de magnitud 2.3.
De la tarima a la Amazonía: El proyecto REDD+
La compensación de estas emisiones se realizará a través de créditos de carbono generados por un proyecto de conservación y restauración de ecosistemas en el Departamento del Guaviare. Esta iniciativa protege 248.000 hectáreas de bosque húmedo tropical junto a comunidades indígenas Puinaves y Curripacos, generando empleo, salud y educación en territorios amenazados por la deforestación.
Carlos Méndez, Gerente General de Biofix, recordó la conexión vital entre estas regiones: “Los bosques amazónicos liberan vapor de agua que forma ‘ríos voladores’, los cuales transportan la humedad que permite las lluvias en los páramos que surten de agua a Bogotá”.
















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