Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca crear conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo con 17,9 millones de fallecimientos al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A pesar de estas cifras, los especialistas coinciden en que gran parte de los casos podrían evitarse. De acuerdo con la American Heart Association (AHA), hasta el 80 % de los eventos cardiovasculares prematuros son prevenibles si se adoptan hábitos saludables.
10 aliados de la salud del corazón
La nutricionista Clara Lucía Valderrama, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife, explica que factores como la alimentación, el descanso y el manejo del estrés influyen directamente en la salud cardiovascular. Estos son los principales aliados:
- Actividad física regular: al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado reducen hasta un 30 % el riesgo cardiovascular.
- Dormir bien: entre 7 y 9 horas por noche ayudan a evitar sobrecarga cardíaca y enfermedades coronarias.
- Control del estrés: técnicas de relajación y meditación reducen riesgos de infarto y accidentes cerebrovasculares.
- Evitar tabaco y exceso de alcohol: ambos aumentan triglicéridos, presión arterial y deterioran los vasos sanguíneos.
- Mantener un peso saludable: especialmente controlando la grasa abdominal, factor de riesgo clave para el corazón.
- Consumir grasas saludables: pescados ricos en omega-3, frutos secos y aceite de oliva protegen el sistema cardiovascular.
- Incluir fibra en la dieta: la avena y sus betaglucanos ayudan a reducir colesterol LDL.
- Consumir frutos rojos: arándanos y moras, ricos en antioxidantes, favorecen la salud vascular.
- Hidratación adecuada: el consumo de suficiente agua apoya la función metabólica y circulatoria.
- Chequeos médicos periódicos: control de presión, colesterol y glucosa para detección temprana de riesgos.
Un llamado a la prevención
“El corazón no depende solo de la genética. Cada decisión diaria, desde lo que comemos hasta cómo gestionamos el estrés, puede marcar la diferencia entre una vida saludable y un mayor riesgo cardiovascular”, concluyó Valderrama.
















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