Colombia enfrenta un riesgo creciente de déficit energético que podría comprometer la estabilidad del sistema eléctrico nacional en los próximos años. Expertos advierten que, si no se toman decisiones inmediatas, el país podría revivir un escenario similar al apagón de los años noventa.
Según estimaciones, al menos 905 megavatios (MW) de energía eólica que debían entrar en operación en la Guajira no lo harán dentro de los plazos previstos. Entre los proyectos afectados se encuentra Windpeshi, adquirido por Ecopetrol, que no estará operativo antes de 2027.
“La situación se agrava por los retrasos de los proyectos eólicos en la Guajira y por la creciente dependencia del gas natural importado”, explicó Camilo Prieto Valderrama, investigador y profesor de energía y sostenibilidad de la Universidad Javeriana.
Dependencia del gas importado agrava el panorama
El país enfrenta también una caída en la producción nacional de gas natural, lo que ha impulsado un aumento del 45,4 % en las importaciones frente al año anterior. En agosto de 2025, Colombia importó 4.665 millones de pies cúbicos de gas natural licuado (GNL), sin contar con la infraestructura de almacenamiento suficiente para garantizar la estabilidad del suministro.
Esta dependencia eleva los costos de la energía y reduce la capacidad de respuesta ante aumentos en la demanda o contingencias climáticas, como el fenómeno de El Niño, que históricamente ha afectado la generación hidroeléctrica del país.
“Colombia depende cada vez más del gas importado, pero no ha aumentado su capacidad de almacenamiento. Esto nos deja en una situación crítica de seguridad energética”, advirtió Prieto.
Riesgo de apagones si no se actúa a tiempo
Un informe reciente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) proyecta un déficit de energía firme de entre el 1 % y el 4 % entre 2025 y 2027, lo que equivale a más de 2.000 MW de capacidad faltante hacia ese año. Esta situación podría derivar en cortes de energía o racionamientos si los proyectos de generación no se concretan a tiempo.
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Además, la infraestructura actual en el Caribe colombiano no es suficiente para transportar la energía generada por nuevas plantas solares, lo que podría provocar recortes de energía incluso en momentos de alta producción.
Los especialistas coinciden en que el país aún tiene margen de maniobra si acelera la ejecución de proyectos estratégicos, diversifica la matriz energética e impulsa nuevas líneas de transmisión.
“Debemos actuar ahora. La inversión en infraestructura y generación es urgente para evitar que Colombia enfrente una crisis energética en los próximos años”, concluyó Prieto Valderrama.
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