Aunque el infarto se ha asociado históricamente con los hombres, las mujeres no solo enfrentan un riesgo igual de alto, sino que además suelen presentar síntomas diferentes y menos evidentes, lo que puede retrasar el diagnóstico y aumentar las probabilidades de mortalidad.
Según las cifras del DANE (2024), la tasa de mortalidad femenina por causas generales fue de 4,6 muertes por cada 1.000 habitantes, con un incremento frente a años anteriores. Actualmente, 46 mujeres mueren cada día en Colombia por enfermedades cardiovasculares, aunque solo el 10 % las considera una amenaza seria para su salud.

Un enemigo silencioso
Las enfermedades isquémicas del corazón se mantienen entre las principales causas de muerte en mujeres, superando incluso a varios tipos de cáncer. Sin embargo, su detección sigue siendo un reto, ya que el infarto no siempre se presenta con el típico dolor en el pecho.
En muchas mujeres, los síntomas pueden incluir:
- Cansancio extremo e inexplicable.
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Dolor en cuello, mandíbula o espalda.
- Náuseas, mareos o sudoración fría.
“La enfermedad cardiovascular en la mujer es prevenible hasta en un 80 %, pero necesitamos reconocer sus signos y promover una cultura de autocuidado”, señala la doctora Karen Dueñas, cardióloga de LaCardio.
Factores de riesgo que afectan más a las mujeres
Si bien los factores tradicionales como la hipertensión, la obesidad, la diabetes o el tabaquismo siguen siendo determinantes, existen otros particulares del cuerpo femenino que aumentan el riesgo:
- Cambios hormonales asociados con la menopausia o el síndrome de ovario poliquístico.
- Complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia o diabetes gestacional.
- Estrés crónico y depresión, condiciones que inciden más en mujeres que en hombres.
Estos factores, combinados con el desconocimiento y la falta de diagnóstico oportuno, hacen que las mujeres lleguen tarde a urgencias o no interpreten los signos de alerta como un posible infarto.
La importancia del diagnóstico temprano
Los especialistas insisten en que la prevención y la educación son claves para reducir las muertes por infarto en mujeres. Acudir al médico ante síntomas persistentes, mantener un control regular de la presión arterial y los niveles de colesterol, además de llevar una dieta balanceada y practicar ejercicio, pueden marcar la diferencia.
“El corazón de una mujer habla distinto, y debemos aprender a escucharlo. Reconocer los síntomas y actuar a tiempo salva vidas”, enfatiza la doctora Dueñas.
















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